miércoles, 10 de noviembre de 2010

EL SÁHARA OCCIDENTAL

¿CUANTOS DÍAS TARDARÁ EN DEJAR DE SER NOTICIA?
Por: Jorge Bermejo
Nunca hemos estado tan cerca de la guerra
B. Beyun
Delegado del Frente Polisario en España

... afortunadamente el intento de acallar todas las voces críticas en la sociedad española,
la estrategia del cloroformo, no ha tenido todo el éxito esperado.
ROSA DÍEZ
("Merece la pena". Edit. PLANETA)


Hace unas horas que una porción del desierto del Sáhara ha sido regado nuevamente con sangre, y su cielo oscurecido de humo, y su mágico silencio acallado con llanto. Al amanecer, el miedo ya recorría las haimas del campamento saharaui de Gdeim Izak. A las seis y media de la mañana las fuerzas marroquíes lo arrasaban a golpe de innecesaria violencia dejando a su paso una dantesca imagen... fuego, columnas de humo, desconcierto, tiendas de campaña (que son hogares) y pertrechos esparcidos sobre la arena. Viento que levanta nubes de polvo sobre el pueblo saharaui hasta cubrirlo de la visión internacional. Lo que no se ve... ¡no existe!.
Sin duda que el diseño del asalto recuerda a otros formatos usados en Oriente Medio por determinado país y ha sido realizado como parte de un movimiento de fuerza y una operación de castigo desproporcionada, pero, a mi parecer y con el actual statu quo, es un error de cálculo del rey de Marruecos, que puede llevar a dar, precisamente, un mayor impulso a las reclamaciones del Frente Polisario. Supuestamente, durante los días previos, la vigilancia alrededor de los saharauis se complementaría con unidades exteriores que, agazapadas directamente sobre el terreno y mediante determinados medios de observación y escucha, actualizarían la información minuto a minuto al mando de operaciones. Además, siguiendo un protocolo usual de acción, desde dentro del campamento de protesta, los agentes marroquíes que se han infiltrado han estado informando sobre la situación en el interior.

El punto de no retorno comenzaba en la hora previa al brutal ataque, cuando la inteligencia marroquí creaba una seta electrónica entorno al campamento y su zona de influencia de manera que sus habitantes quedaban incomunicados.
Al amparo del desierto solo podían apelar a la piedad de la Gendarmería Real y las fuerzas auxiliares que se disponían a asestar un nuevo golpe a la legalidad internacional. Justamente antes del asalto principal se usaría el miedo psicológico, aplicando durante el amanecer métodos sonoros y lumínicos, que a esa hora multiplican sus efectos.
Simultáneamente y desde más allá del cielo, es muy probable que alguien lo estuviese viendo todo. No sería extraño sabiendo que casi nada se mueve sin que determinado servicio de información esté al corriente o tenga fundadas sospechas. En base a ello la acción armada no pasaría inadvertida para los satélites, los ojos que todo lo ven. Mientras tanto, en la tierra, los accesos al campamento se cerraban y se impermeabilizaba el área. A esas horas ya nadie (mucho menos los periodistas) puede entrar o salir y dentro del campamento, sin medios para defenderse, ya se intuye la tragedia, pero la tecnología ha sido bloqueada y nadie puede usar sus teléfonos en tiempo real. No funcionan, así que no se podrá informar al exterior de lo que realmente sucede o va a suceder. Lo que no se ve... ¡no existe!.
Los minutos pasan, uno o más helicópteros sobrevuelan constantemente el área coordinando el operativo e imprimiendo mayor miedo, si cabe, entre la población hacinada.

Posteriormente comienza el asalto, en lo que es un capítulo más de la metodología clásica de ataque de castigo sobre población civil. Mientras las fuerzas asaltantes penetran desde varios puntos, los gases lacrimógenos (ese maldito humo encapsulado), crean desorientación entre los habitantes: Hombres, mujeres y niños que no disponen de medios para hacer frente al desmesurado asalto.
Algunos saharauis lograron huir en un primer momento a través de las rutas de escape previstas por el Polisario, cuyo destino final, probablemente, sería El Aaiún, la capital de la RASD, aproximadamente a trece kilómetros del campamento. Otros graban el ataque con sus teléfonos móviles, un tesoro imprescindible de ocultar ya que las fuerzas marroquíes los tendrán como objetivo prioritario al no desear escapes de información. En cualquier caso las grabaciones del ataque serán pruebas que no podrán ser enviadas mientras permanezcan dentro del caparazón electrónico o simplemente éste no sea desactivado.

En una segunda fase, la ofensiva se traslada a El Aaiún, donde se han logrado refugiar numerosos habitantes del campamento, que a esas horas ya es historia. Aquí, y para que nada quede al azar, entran en juego los grupos de colonos marroquíes que actúan como patrullas del amanecer, sembrando el miedo entre la población desafecta a Rabat.
En torno a las nueve de la mañana la información de lo que está ocurriendo ya ha superado la red de control y comienza a filtrarse con cuentagotas. Los españoles se despiertan conociendo la realidad de lo que sucede no tan lejos de nuestro país.
Transcurriendo las horas la sociedad reacciona contra el grado de abandono que sufre el pueblo saharaui. Bruselas, París y Washington permanecen en silencio-radio y pocos son los medios que se hacen debido eco cuando los intereses en juego son tan importantes.
El gobierno español y su nefasta dirección política, instalada en la noble profesión diplomática, ignora lo que sucede, como siempre. Sencillamente no reacciona y prefiere visitar a Evo Morales con un jamón de jabugo bajo el brazo como regalo institucional. Nuestra ministra, exconsorte diplomática… ¡¡¡pide a Marruecos transparencia y una investigación!!!. ¿Se imaginan la paradoja?.
En definitiva y lamentablemente, la suerte del pueblo saharaui no importa a casi nadie, pero, afortunadamente la sociedad española, la de la calle ha sido y es, nuevamente, un ejemplo de actitud hacia ese pedazo de tierra africana, que es algo más que una porción de desierto.

Llegados a este punto merece la pena recordar varios aspectos de interés:

1). ESPAÑA: No solamente importa la ignorancia con conocimiento de causa del nefasto gobierno español, sino la hipocresía del Partido Popular que pretende ahora ser adalid de justicia aprovechando la situación para un beneficio indudablemente propio. Destaca, por culpa de nuestros gobernantes, la posición-marioneta y débil de España como exmetrópoli y potencia colonizadora que fue. UPyD e IU, cercanos al problema saharaui, mantienen una postura digna de elogio y coherente con sus planteamientos.
2). MARRUECOS: Mantiene un clima artificial y de permanente tensión con España mientras sigue inyectando colonos en el Sáhara Occidental para diluir la presencia mayoritaria del pueblo saharaui hasta convertirlos en minoría, pero los censos de población están ahí. Por otra parte destaca la hipocresía de preparar y realizar un ataque de tal magnitud mientras mantiene en su agenda una reunión casi simultánea con los saharauis.
3). ONU: Su Enviado Especial es Christopher Ross, aunque tiene destacados en el área a más de doscientos observadores, civiles y militares (muchos de ellos franceses, por cierto), pero el mutismo es absoluto. Están encuadrados en la MINURSO desde 1991.
Auspicia una reunión que, tras las lógicas dudas existentes después del ataque, finalmente se realiza en Manhasset (NY-USA) aunque sea mediante un intermediario comunicador, que no negociador. Obviamente el resultado de la misma dista mucho de tener un valor apropiado, si bien ahora será trabajo de los sherpas limar asperezas de cara a la nueva oportunidad que se han dado para diciembre de 2010.
En cualquier caso podría quedar demostrado que ONU-MINURSO no puede garantizar la integridad y derechos del pueblo saharaui, y por tanto la acción diplomática perdería peso.
4). FRENTE POLISARIO: Acude a la ronda negociadora a sabiendas de lo que está ocurriendo con su pueblo, y previsiblemente, a pesar de ser el hecho más candente en veinte años de sufrimientos, no se prevé un "retorno a las acciones armadas" por parte de esta organización salvo sorpresas provenientes, por ejemplo, desde Argelia, aliado y actuante en la sombra.

El silencio sobre lo que ocurre CADA DÍA en el Sáhara Occidental es una vergüenza para el género humano pero, a pesar de todo, la estratégica posición del reino de Marruecos prevalece actualmente sobre las vidas humanas... muertos, heridos, desaparecidos, violaciones y torturas, palizas, incitación a colonos descontrolados, expoliación de riquezas naturales con la connivencia internacional (destaca especialmente la de algunas empresas españolas), manipulaciones, etc.
En definitiva, conquistas y castigos a sangre y fuego y silencio informativo, pues donde no se puede informar... ¡no existe nada!.

P.D.- El próximo sábado, 13 de noviembre de 2010, a las 12 horas, se celebrará una manifestación en Madrid, que partirá desde Atocha y concluirá en Sol para reclamar los derechos del pueblo saharaui. Convoca CEAS (Coordinadora Estatal de Asociaciones solidarias con el Sáhara).

lunes, 25 de octubre de 2010

CRÓNICA DE UNA JORNADA ELECTORAL (I)

INICIANDO EL SUEÑO MADRILEÑO…
Por: Jorge E. Bermejo

Dedicado a los familiares y cercanos de aquellos que un día entraron en este maravilloso, dedicado y absorbente mundo de la política. A los que están o estuvieron ejerciendo de consortes. Conozco su resistencia silenciosa. Para una persona en especial… pero eso… es cosa mía.
Dedicado a todos los que han colaborado en la Campaña de primarias de UPyD y a los que creen en un sueño.


Traducir al idioma de la calle lo que son unas primarias sin avales es un ejercicio que puede traducirse en la posibilidad existente para que cualquier ciudadano-afiliado, en condiciones normales-legales y sin necesidad de presentarse de la mano corporativa de nadie, pueda participar como candidato para ser elegido en el proceso correspondiente de cara a la futura representación de un colectivo.

El sábado participé voluntariamente en la inolvidable y larga jornada de elecciones internas de UPyD en Madrid. Por ello, sin ánimo de ofender sino más bien de concienciar, me he sentado frente al teclado para dejar testimonio no solo de una forma más de colaboración, sino de un día de emociones precedido de una interesante campaña electoral. Es una más, pero tan particular para ser recordada como todas aquellas en las que he tenído el privilegio de participar y que, al final, deja a su paso un denso poso de experiencias -afortunadamente gratificantes en su mayoría-.
Debido a la patente degradación de la cosa política, una mayoría de españoles percibe actualmente como un lastre todo aquello que huele a eso y consecuentemente no se siente atraído por participar en una acción (como pueden ser las votaciones) que más bien se observa desde un plano alejado y no como un concepto intrínseco e innato del juego democrático por el cual pelearon demasiados durante una dictadura no tan lejana. Baste decir que numerosos jóvenes, por ejemplo, no tienen conciencia de lo que ha costado ejercer el voto en todo su contexto ya que han nacido justamente después que otros lograsen que ahora se viva en democracia. Aún así y por unos instantes, me arriesgaré a ser diferente a esta nueva forma de erróneo pseudoprogresismo.

Quizás porque el sábado fue un día especial para mí, y para mucha gente, desperté muy pronto sin una necesidad vital de hacerlo. Pero realmente creo que fue en el momento en que sentí el primer aire frío de la mañana que entraba por el balcón (aún no eran las siete) cuando me espabilé realmente. Hasta entonces había permanecido ausente durante unos minutos mirando el vapor del café humear en la taza. Sobre la mesa, junto a él, arrancaba el portátil, se desperezaba la pluma y dormían aún un taco de carpetas con tareas pendientes para perfilar antes de marcharme a la sede madrileña de UPyD. En un papel se mezclaban algunas notas y muchos garabatos como si fuese una ensalada de colores con aromas de Afganistán, tonalidades africanas, sabores cartageneros y un largo etcétera que incluye la otoñal textura de mi querido Madrid, ese día… absoluto protagonista.
Mucho rato después, en la calle, mientras caminaba hacia la sede, pensaba en los sentimientos que me acompañaban ante el día que comenzaba y, francamente, me sentía orgulloso de colaborar y ser testigo de algo que, en su justa medida, era histórico.
Algunos queridos mayores de mi barrio -a los que recuerdo con cariño- decían que el aire de la sierra de Madrid era sanísimo por las mañanas. Ese aire es el mismo que el sábado acompañó mis sentidos, ese que entraba en corriente por La Moncloa y atravesaba Princesa en su camino hacia la Plaza de España. Solo lo sentí unos momentos, refrescante, pero aquella no era mi dirección.

Argüelles… San Bernardo… Bilbao… Alonso Martínez… y mis pensamientos. En el Metro los últimos resistentes de un viernes por la noche y los madrugadores obligados se mezclaban entre caras de cansancio y silencio. Cada uno se disfrazaba de sopor y permanecía imbuido en sus pensamientos. Cada cual, seguramente, convencido que su mundo era el más importante.
Colón… Serrano… Velázquez… Goya y mis pasos. Preferí caminar un rato en previsión de pasar muchas horas sentado y enfilé Montesa casi desde sus números más bajos. Apenas había tráfico. Los conserjes guapeaban sus portales, la policía nuestro tardío sueño y los barrenderos la ciudad. Cada cual a lo suyo y cada uno pensando que su problema o su mundo eran los más importantes.
Y entre todo, yo pensando en que para poder ayudarnos los ciudadanos de la calle debemos estar en las instituciones y servirnos de ellas de una forma correcta, como un instrumento vertebrador, y para ello… ¡hay que votar!. Porque eso también es política, y al fin todos pensábamos en un fondo similar.

Faltaban veinte minutos para las diez, apenas veinte minutos para la vorágine. La nueva sede estaba impregnada de una ilusionante intensidad que se contagiaba, tanta como personas que se desplazaban al ritmo de unos pasos rápidos y sonoros sobre el suelo de madera. Los saludos de batalladores compañeros se cruzaban con cierto aire de despiste entre los voluntarios que íbamos llegando. El hall, lleno de personas, recordaba a la sala de espera de una consulta médica en hora punta, y en los despachos exteriores, cubiertos de una agradable luz blanquecina y natural, ultimábamos instrucciones antes de abrir el proceso. Tan solo quedaban entre nuestros dedos los últimos saludos y también los últimos cigarrillos (en la calle).
Entretanto, arriba, los primeros votantes aparecían en escena dispuestos a esperar unos minutos hasta las diez. En el ambiente, en todos nosotros, permanecía la sensación de ser testigos de algo realmente histórico, y eso se notaba (a golpe de cafés) en los pasillos, en las salas, en el ir y venir por las escaleras, donde la gente se cruzaba entre sonrisas mientras cada uno ocupaba su lugar. Así comenzaba aquel día tan largo...
(Continuará…)

viernes, 22 de octubre de 2010

DE PASEO POR LOS BAJOS FONDOS

NEGOCIACIÓN PARA CENAR
Por: Jorge E. Bermejo

Otra vez me permito explicar algo en poco más de quinientas palabras. Dos cosas destacan, el PNV entra en juego seriamente y se acortan los plazos para tratar con ETA. Las próximas elecciones locales y autonómicas se medirán en clave nacional y eso entorpece los tempos adoptados. Como estaba previsto el superministro Rubalcaba, una de las manos que mece la cuna, adopta una posición predominante.
Y mientras algunas cosas se van cumpliendo, también van surgiendo nuevas interrogantes con varias hipótesis... además de un estudio pormenorizado de la Declaración de Alsasua y el posterior varapalo de la Administración Obama a esta propuesta. Ha sido, nada menos, el Departamento de Estado, que dirige Hilary Clinton, quien ha manifestado la particularidad del País Vasco, no comparable con Irlanda, por ejemplo. Eso sin entrar a mencionar los guiños a la efectividad del las F. y C. de S. del E. que luchan contra el terrorismo etarra. Pero todavía quedan en el aire otras más:
- ¿Qué es todo lo que hace el “mediador” sudafricano Brian Currin en España, más concretamente en el País Vasco?.
- ¿Qué papel juega Venezuela y su embajador, Isaías Rodríguez en todo esto?.
- ¿Es actualmente interesante la opinión del etarra Cubillas?.
- ¿Porqué aparece Txelis en escena ahora?
- ¿Cuál es el nivel de conocimiento y/o implicación del nacionalismo vasco democrático y moderado?.
- ¿Cuál es el papel de los etarras Besance y Atristain?, ¿es directo o indirecto?.

En las horas en las que se hacía progresivamente público el nuevo roll de Rubalcaba, a este se le merendaban la Nocilla los nacionalistas e IU al rechazar en conjunto el adelantamiento de fecha para las Proposiciones de Ley relativas al acceso de Batasuna a los ayuntamientos vascos. Esto es solo anecdótico pues la suma de PSOE y PP sella, por una vez, la tranquilidad socio-política.
Los pasos estratégicos se empiezan a despejar con la llegada a La Moncloa del eurodiputado Ramón Jáuregui, de estimado peso específico para lo que se va a tratar con ETA. Como bien conoce el apreciado lector usual, soy reiterativo en mencionar la lectura entre líneas porque es un hilo conductor espectacularmente eficiente.
Por otro lado, en SEGI sobra mucha gente, pero a estas horas, controlada policialmente, ya tendrá instalado en su entraña el germen de la disidencia. Su posicionamiento entorno a las líneas etarras, engrandecido por su condición terrorista tanto como de cantera de violentos lo hace objetivo prioritario para ser neutralizado. Cortando este tubo de oxigeno ETA se debilita sin duda y Otegui recibe el aire transferido.
Es este sentido, las actuaciones contra el entorno SEGI son “todo beneficios” para Interior, ya que, por un lado quitan peones molestos del tablero y por otro venden a la opinión pública una continuidad en los esfuerzos usuales por erradicar a la banda armada. Esto tiene su entidad como cortina de humo, ya que mientras la ciudadanía vea éxitos policiales se mantendrán a los ojos alejados del epicentro negociador, y por ende aumentará el ánimo social en un asunto tan sensible para todos.

¡Ahí queda!...

lunes, 18 de octubre de 2010

DISPARANDO PLASTELINA

LA NECESIDAD DE UN CAMBIO EN LOS EJES DE ESTRATEGIA
Por: Jorge E. Bermejo

Me he propuesto dar dos pincelas (una sobre política exterior y otra sobre la de interior) acerca de aspectos actuales e importantes para España, y todo ello quiero que sea en quinientas palabras.
En el exterior, la indudable capacidad general de España (no del Gobierno actual) para actuar a niveles internacionales no se debe jugar en Segunda División. Somos una potencia en horas bajas que tendrá el duro trabajo de reconstruir los campos arrasados por donde el actual gobierno ha ido pasando. De esta afirmación ya no le caben dudas a una inmensa mayoría de nuestra sociedad.
Los ejes de estrategia global se trasladan como resultado de una transformación que está sucediendo, pero España se enroca en explotar su potencial exterior con etiquetas como Gibraltar o Venezuela. Marruecos y Sáhara ya es un problema de Primera División porque ningún gobierno desde la llegada de la democracia ha querido actuar realmente sobre él.

En el interior la única baza existente para aflojar la actual situación del Ejecutivo, se juega en la trastienda y sus protagonistas son fontaneros que se afanan en tratar con ETA su final para que otros, véase Zapatero, su sequito y Pérez Rubalcaba –este todavía tiene un perdón- se lleven el triunfo y con ello las glorias de ser el Presidente que acabó con este terrorismo. A ETA la urge negociar. Está cercada socialmente (dentro y fuera del País Vasco), no tiene líderes con carisma ni potenciales futuribles y sus bases ya no son el terror de la kale borroka. Sus fuentes de financiación están estranguladas y la organización se encuentra absolutamente penetrada por las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y determinado servicio de inteligencia. Su gran Kehlsteinhaus (Nido del Águila en referencia al refugio de descanso de Hitler en Berchtesgaden), hasta no hace tanto justo más allá de los Pirineos, se va alejando espacialmente cada vez más, y más disperso, del epicentro de su lucha.
Pero quizás un dato que cobra ahora su debida importancia es que sabe que no puede aguantar mucho más a este ritmo y que el próximo gobierno será del Partido Popular, y para los terroristas no es lo mismo rendirse al PSOE que al PP, aunque suene extraño, y eso lo saben en interior: Les queda un año para negociar. El tiempo restante hasta la siguiente convocatoria de elecciones es el que tienen para rentabilizar la victoria, algo que obviamente desea apropiarse el Presidente dadas las circunstancias actuales. Error gravísimo que incidirá en el ánimo de los españoles provocando una (otra) reacción explosiva que será mancha sobre mancha en el oscuro camino estratégico del actual Presidente.
El fin de ETA es una victoria de la democracia y de todos los españoles. Primero las víctimas y sus cercanos, después del resto de ciudadanos de bien representados por todos los gobiernos desde la transición democrática y las formaciones políticas que en ello trabajaron.

miércoles, 13 de octubre de 2010

REFLEXIONES: EL ÚLTIMO VIAJE

LETANIA DE LOS DÍAS Y LAS HORAS
Por: Jorge E. Bermejo

La figura de un jinete se divisa sobre el borde de la montaña. Su silueta se recorta a la luz de la luna, sentada sobre su montura. Permanece inmóvil y caída sobre el caballo, que relincha al cielo silencioso y lo rompe con el estruendo de decenas de cuervos que alzan el vuelo. Al frío del invierno más largo el vaho escapa a las estrellas, ¡hasta él huye del moribundo!.
Otrora fuerte guerrero, el fiel caballero regresa hoy del último Gran Confín, de la última batalla. Ha sido derrotado y trata de llegar a la tierra que lo vio nacer buscando acariciar lo que un día sintió. Todo ha sido muy largo, solo recuerda sus años de batalla pues creció en ella y esa fue su vida, la única que conoció, en la deseo crecer para creer. Todo fue un sueño en realidad, uno por el que hubiera dado hasta el último suspiro, pero este se escapó de los labios sin apenas respirarlo.
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Regresó a un mundo diferente, desconocido para él, y aterradoramente ambiguo. Retornó pues con el sinsabor del fracaso y el dulzor de haber luchado hasta el final... ¡y más allá!. Volvió pues de la batalla más dura con la cabeza agachada y el cuerpo magullado, derrotado.
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Hace el camino con sus carnes abiertas y en cada corte un intenso dolor que supurará mientras viva. Los errores se pagan, ¡dejadlo paso franco!, es su turno y no renuncia al precio.
Solamente recuerda el campo de batalla cubierto por la noche, por una oscuridad en la que no se combate bien. Tiene grabadas en su mente las hogueras y los gritos, y al fin la visión de un ejército infinitamente más numeroso que su pequeña hueste. Mientras lo recuerda desciende la ladera entre brumas, quizás para deshacer el camino que una vez hizo y regresar a su ciudad de siempre, sin fuerzas y sin ejército, solo. Camina entre bosques aterradores y cada paso que avanza siente que es más pesado que el anterior mientras pretende continuar sobre barros y arenas movedizas.

Los cascos de un caballo solitario resuenan en la falda de la montaña. Otea el jinete intentando ver luces desde el borde de las lindes. Tras salir de la verde exuberancia la planicie se abre reseca a la vista del fiel guerrero moribundo. Su cara famélica se endurece, tiembla al apretar las mandíbulas bajo la luna. Los ojos vidriosos se resisten a llorar mientras desvía la mirada y siente escapar la vida. Cuando logra bajar al llano la luz clarea en la montaña.
El tiempo pasa. Para entonces muchas campanas ya repican, parecen sonar a muerto. Lentas y espaciadas extienden sus lágrimas sonoras por los campos y decenas de campesinos corren desde sus labrantíos hasta el borde del camino, por donde el último guerrero se exhibe a su paso sin quererlo. Son plañideras, pesebreros y hombres de rasgos aviejados que van saliendo al paso y agachan la cabeza, pero nadie trae agua de vida.
A la hora del cenit el cielo se abrió inmenso y despejado, tanto que el sol quemó lentamente al soldado. Su boca se resecaba y las heridas, que secaban falsamente, dolían de otra manera, como una punzada aguda y continua en el débil corazón. Como lo haría el resto de la vida que quedaba por vivir.
Es entonces, a esa maldita hora, cuando los campos amarillos rezan al viento por él y la nada acuna el alma moribunda que vaga entre los caminos buscando un discreto rincón donde morir. Las espigas bailan ondulando la llanura, le acompañan a su paso, doblándose tan vencidas como aquel que ya apenas respira, mientras el sol llora delicadamente gritando a Dios la indulgencia del que así peleó.
Los ojos cerrados se abren levemente pero todo es nuevo. Buscan mirar tu cara y sienten cada facción mientras los dedos las dibujan en el aire, entre el corazón del trigo. Nunca más absorberá una inocencia... que ya no existe. Una vez lo hizo para devolverla moldeada, adulta, pero ahora, ya, solo queda llorar una ausencia, pasar... pasar y volver a ver su imagen como un lobo o un perro salvaje que ya ha probado la sangre.
Al cruzar la planicie la tierra se eleva suavemente y retoma un verde intenso. Dicen que ya debe amanecer para siempre pero el soldado, ahora, se encuentra en la negrura de la noche más eterna de su vida y solo busca el río donde lavar las heridas, donde beber agua y descansar. Busca el secreto de las plantas medicinales con que curarse y que el largo amanecer regrese una vez para retomar la senda.
El caballero, al fin, cae derrotado de su montura. Delira moribundo junto al camino, tragando el polvo que levanta al arrastrarse bajo un viejo árbol retorcido, y sin quererlo, se queda dormido en un profundo sueño febril deseando imaginar y después despertar, pero ya, para entonces, solo se espera que alguien venga a borrar con una rama de olivo, una del árbol donde yace, las huellas que un día quedaron.

No guardó rencores pero sí dolor. Su recuerdo ardió como su cuerpo inerte, como sus campos, para purificar los errores y nadie reparó en cambiar aquel final cuando pudo hacerlo. Pero hay quien nunca olvidará esa batalla, ni al ejército de banderas negras y pendones blancos, de corazas tremendamente duras y armaduras grises, bien cerradas. Aquel que le venció sin piedad...

viernes, 8 de octubre de 2010

EN LA MISMA DIRECCIÓN...


LAS PRIMARIAS DE MADRID
Por: Jorge E. Bermejo


Debo reconocer, querido lector, que el título que precede a este escrito puede dar lugar a confusión, lo digo por eso de las primarias que recientemente se celebraron en determinado partido que otrora época se las diese de socialista, obrero y español y hoy, sin rumbo y cuajado de luchas intestinas, no es más que una pieza de museo arqueológico o tienda de saldo. Pero afortunadamente para ellos no es ese el asunto que me lleva a reflexionar en estas líneas. Me refiero más bien a las primarias que pronto se celebrarán en UNIÓN, PROGRESO y DEMOCRACIA. El famoso partido que algunos llaman “de Rosa Díez” se destapa tras dar la sorpresa y sale nuevamente del armario político para demostrar, por un lado, que son muchos más que “Rosa Díez”, y más que serán, sin duda, y por otro que cumple con lo que propugna: Primarias sin avales. En este caso que menciono están orientadas al Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, aunque son muchas las localidades que pronto entrarán en la fantástica vorágine electoral, que por otra parte es columna vertebral de la pluralidad y la democracia.

Es otoño. Anoche, antes de dormir, recordé el cielo de Madrid en esa estación. El mismo cielo al cual hace referencia el escritor y maestro descriptivo leonés Julio Llamazares cuando dice de él que, al atardecer, posee el color de los membrillos.
En este caso esta figura resulta hoy ser más bien retórica. Nuestro cielo es un vertedero invisible y coloreado que desagua sobre nosotros, sobre todos los vecinos en mayor o menor medida. Por más que nos quieran engañar desde el Consistorio sobre su calidad, ese cielo de membrillo tan castizo está muy contaminado. Sería interesante conocer las propuestas de los candidatos para lograr rebajar los altos niveles de contaminación que soporta la capital…. aún no he oído nada de eso.
Pero Madrid, nuestro Madrid, también es el suelo, y nunca mejor dicho. Es especulación y abusocon todas sus consecuencias corruptivas- frente a un ciudadano generalmente despistado, y esto debe tratarse de corregir.
Yo afirmo, sin duda, que es una ciudad para mimarla, para quererla y sentirse querido. De ella siempre aprendes y nunca te deja de sorprender. Es cruce de caminos que desea ser disfrutado y donde todos tienen su espacio y por lo tanto se merece que la tomemos muy en serio.
En el otoño, con la llegada de las lluvias, la polución, la contaminación, es arrastrada dejando a su paso un aire más respirable que regenera nuestros corrompidos pulmones (tan vitales). El olor a tierra mojada y los truenos preceden en forma de aviso a la lluvia que está por llegar.
El estruendo nos despierta del ensimismamiento colectivo y descubrimos que trae consigo un aroma diferente y agradable digno de sentir plenamente, y de esa manera percibir que existe algo más para respirar que aire viciado.
Anoche, por ejemplo, llovió, yo lo vi. Precisamente anoche, en que tuvieron lugar las presentaciones de candidaturas de UPyD, Madrid ya huele a regeneración.

Los primeros aromas llegan como si la rosa estuviese abriéndose, como si aquello que tan solo nos referenciaron en fotos ahora fuese una realidad palpable. Y todo, no lo olvidemos, gracias al esfuerzo de un motor con diferentes engranajes pero que se esfuerza en la misma dirección, como así debe ser el día después. Ese motor ya no es tanto proyecto como realidad. Buena muestra de ello ha sido el regusto que dejó el mencionado acto -organizado en un conocido hotel de la capital- con el que se dio salida a un nuevo ejercicio de democracia interna que una vez más demuestra la formación política.
Acompañados de un lleno más que absoluto (con asistentes incluso fuera del salón y en las escaleras) cada uno de los candidatos a ambos procesos electorales tuvieron la oportunidad de llegar a aquellos que deben votarles: Las personas. “Persona” es un concepto que se debe grabar en el cerebro, persona y no “votante”. En estas, a cambio, la persona con derecho a ejercer el voto, debe ser consciente de su contrapartida: Responsabilidad. Responsabilidad para votar y hacerlo por el interés general de Madrid, de sus vecinos y el partido. Pero también hacerlo por las cualidades del candidato seleccionado, a cada cual las suyas, para ejercer una representación adecuada. Y sobre todo ejercer un derecho dando ejemplo a los demás de aquello que predicamos.

En mi opinión, tres son los aspectos que se deben destacar en estas líneas.
He de reconocer que coraje no falta en el espíritu de los candidatos. Dar un paso al frente solamente es fácil en el “imaginario popular”. La campaña es un período que fluye temporalmente en forma de flashback entre los candidatos. No se detiene el proceso vital cotidiano pero todo se vive con velocidad, agenda y cansancio. Son muchos datos, demasiados nombres y tiempo dedicado y su vida debe continuar normalmente. Pero detrás de sus particularidades y a pesar de ello, el proyecto común es uno y hacia él tienen que apuntar sus miras.
Igualmente es ingente el esfuerzo que dedica UPyD para que todo salga bien, la propia Portavoz así lo reconoció públicamente… ¡porque no solamente es Madrid!.
Por último queda la ilusión, que debe mantenerse viva, por el tesoro encontrado entre aquellos exiliados de la política (en general) que no veían en España posibilidades de romper el turnismo tutelado por los nacionalistas.
Y también queda la de los madrileños (en particular), hastiados de Espes, Trinis, Tomases y Albertos (Jaime, de apellido complicado, ni existe). Este es el momento de demostrar más allá de la bandera magenta que UPyD es verdadera alternativa para las personas… ¡las que ya después, y ante los hechos, se convertirán en votantes naturalmente!.

Las próximas elecciones son decisivas, que no se olvide este dato. Ese es otro factor importante para acudir a votar y para que los candidatos estén a la altura de las circunstancias. ¡Madrid se lo merece!.

martes, 28 de septiembre de 2010

ANIVERSARIO DE MARKET-GARDEN

HISTORIA DE UN FRACASO
Por: Jorge E. Bermejo
 
Esta columna no pretende ser un catálogo exhaustivo de detalles históricos sino más bien un reclamo para estimular el conocimiento por la materia. Su interés descansa en diversa documentación, escritos y películas ya que son numerosas las particularidades que confluyen hasta desembocar en el desastre operativo más importante de la fuerzas aliadas en toda la Segunda Guerra Mundial. Precisamente ahora, que se acaban de cumplir sesenta y seis años (septiembre de 1944) de la operación aerotransportada más grandiosa de la historia, puede ser un buen momento para recordarla.
El escenario, como no es de extrañar, fué la Europa invadida por el ejército alemán durante la parte final de la contienda, y más concretamente Holanda. Con el pie ya puesto en el Viejo Continente y la idea de concluir el conflicto antes de Navidad (1944-45), los aliados necesitaban asestar al Eje un golpe maestro que resultase cuasi-definitivo para el desenlace favorable de la guerra en Europa.
Frente al gran tablero de operaciones del teatro occidental los estrategas de Ike Eisenhower se esforzaban en desarrollar una estrategia segura de penetración profunda sobre territorio enemigo que diese continuidad a Overlord y Cobra. Para ello, entre otras cosas, debían ofrecer solución a la grave tesitura logística en la que se encontraban: Alargar las líneas de avance en detrimento de consolidar las de suministros.
El desembarco en Normandía-Overlord (que suponía situar en Francia a medio millón de soldados, principalmente estadounidenses, ingleses, canadienses y de la Francia Libre) había llevado a lograr abrir una brecha en las inacabadas defensas que componían la imaginaria fortaleza europea de Hitler, de manera que los aliados pudieron consolidar las cabezas de playa y avanzar hacia el interior, pero la expansión por los flancos resultó un serio problema teniendo en cuenta que los alemanes habían decidido defender las bases de submarinos a lo largo del Canal de la Mancha a toda costa. De esta manera, la cuña multinacional penetró creando un frágil pasillo que se estrechaba y sobre el cual era necesario quitar el exceso de presión que soportaba, además de proseguir con las instrucciones de la directiva dada por Dwight Ike Eisenhower: "Entrará usted en el Continente de Europa y, en conjunción con las otras Naciones unidas, emprenderá las operaciones dirigidas al corazón de Alemania y a la destrucción de sus fuerzas armadas. La fecha para penetrar en el contienente es el mes de mayo de 1944. Después de quedar asegurados los puertos adecuados, la expansión se dirigirá a asegurar un área que facilite a la vez las operaciones terrestres y aéreas contra el enemigo".
Nótese que el general habla del mes de mayo cuando finalmente el desembarco ocurrió a principios de junio debido a las extremas condiciones meteorológicas sobre el Canal.
En este contexto resulta curioso que también alguno de los estrategas protagonistas fuese a la vez promotor de la vasta operación para conseguir esos fines y uno de sus mayores problemas: El Mariscal Bernard Monty Montgomery. Básicamente el(su) plan, que como hemos mencionado, resultó ser el más estrepitoso fracaso aliado de la guerra, se articulaba en un objetivo estratégico (penetrar por los Países Bajos y plantarse en el corazón industrial alemán a la vez que se estimulaba el frente y se daba premura a la conclusión de la contienda) y otro táctico consecuente con el anterior, como era el despliegue de efectivos en diferentes puentes sobre el Rin. Con este motivo se establecieron dos componentes diferenciados, que eran Market u operativo aerotransportado, el cual incluía no solo a paracaidistas sino también una ingente flota de aviones y planeadores provenientes de Inglaterra y que iba a suponer la mayor operación de este tipo jamás realizada por el número de fuerzas y medios intervinientes y Garden cuyo peso recaería en las unidades terrestres, mayoritariamente blindadas, que avanzarían desde Francia a Holanda. De esta manera se extendería la llamada alfombra que amenazaría directamente a Alemania.
Pero al menos cuatro agravantes -entre otros posibles- llevaron a dificultar la consecución óptima del operativo.

  • Graves discrepancias personales y estratégicas en el seno del Cuartel General Aliado, especialmente entre Ike y Monty.

  • Problemas logísticos de primer orden debido a la falta de combustible en la Europa liberada y de aviones de transporte en general.

  • Nefasta gestión de la información (Inteligencia) por parte de los aliados.

  • Alejamiento de la zonas de salto asignadas para los paracaidistas de los objetivos marcados, e incumplimiento en los plazos de llegada de las fuerzas terretres de apoyo y consolidación.
A esto hay que añadir un doble golpe de suerte para las fuerzas alemanas cuando, en uno de los planeadores utilizados para el desembarco aéreo, encontraron el book de mapas y planes desarrollados para la operación, si bien previamente habían tenido conocimiento de ellos gracias a la captura de un agente holandés al servicio de los aliados. Así, de una tacada, la suerte sonreía al Führer y los aliados se encontraron metidos en la boca del lobo. Estos, al haber utilizado nefastamente la información proveniente de su red de espías y de la propia Resistencia holandesa, se encontraron embotellados en una penosa red de pistas y carreteras que facilitaron el continuo acoso alemán. Para colmo de mala suerte los informantes habían advertido de la presencia en la zona de numerosos efectivos Panzer de primera categoría, que se encontraban ene periodo de descanso, y significaban un importante refuerzo en la zona de operaciones, pero no fueron tenidos suficientemente en cuenta por el Estado Mayor de Ike.
También se minusvaloró al enemigo en esta concatenación de errores aliados. No resultó esperanzador el historial de quienes tenían enfrente: Wilhelm Bittrich, Walther Model, Gerd von Rundstedt y Kurt Student, entre otros, un póker que resultaria dificil de tragar. Ni esto ni que algunas de esas unidades alemanas mencionadas acabasen de concluir un ejercicio de entrenamiento contra ataques aerotransportados con lo cual la suerte parecía inclinarse en la balanza. Precisamente y en este sentido, merece una reseña el caso de Student, ya que resutaba ser el mayor especialista en tropas paracaidistas de todo el Eje, y estas serían, casualmente, el componente más importante de la operación aliada. Un especialista de ese nivel en el teatro de operaciones podría desestabilizar el plan, de nuevo otro factor negativo.
La operación seguía su curso y durante el desarrollo se generalizó el fallo en las comunicaciones, muchos equipos resultaron dañados o inutilizados en el aterrizaje o justamente después, bien por las distancias, bien por las condiciones geográficas, fisicas o meteorológicas de la zona. Los informes de exploración, tanto de los cazas fotográficos como de comandos y unidades infiltradas no aportaban oxígeno sino todo lo contrario y las complicaciones fueron en aumento. El retraso en el avance llevó a alargar el plazo de resistencia en los puentes, principalmente en Arnhem, lo que desembocó en una supervivencia numantina con la esperanza de ser relevados o rescatados a pesar de encontrarse demasiados kilómetros detrás de las líneas enemigas. Entre todos los protagonistas, aliados y alemanes, de esta gesta, la historia tiene reservada a mi juicio, un espacio muy pequeño al protagonismo del esfuerzo polaco encabezado por el General Stanislaw Sosabowski y participado por una pequeña Brigada que pago un precio demasiado alto precisamente en ese lugar, en Arnhem. Quizás por ello y efectivamente, aquel capítulo de la historia será desde entonces conocido como el fracaso de un puente (demasiado) lejano.


sábado, 11 de septiembre de 2010

EL JARDÍN EN LLAMAS

Por: Jorge E. Bermejo
Arde el jardín de las delicias frente a nosotros. Las llamas ascienden al cielo que nos cubrió otrora hermoso ante la pausada quietud de la flor más bonita y el jardinero calmado que lloran su desdicha. Arde aquel frondoso lugar que acogió las primaveras y los días grises mientras, entre la crepitación de la vida consumiéndose en las lenguas ardientes, no se logra escuchar los gemidos de quien deseaba apagar el fuego con las manos. No siente calor ni incendio ya en sus dedos, una y mil veces lo apagaría porque no existe infierno grande cuando hay, todavía, razón más grande que lo pueda aplacar.

En la espeluznante visión los espíritus robados permanecen silenciosos y los mercaderes se frotan las manos ante la tierra necesitada, esperando que el fuego pase, o ni eso, arrasando la vida, la memoria y la realidad distorsionada por los haraganes del alma, los envidiosos del jardín. Visión despiadada ante nuestros ojos llenos de lágrimas, humedecidos hasta hincharse o volverse rojos, agua que se filtra entre los dedos mientras los entes ven arder todo, inmóviles y shockeados.

Junto a la pendiente de la ladera, ayer verde y siempre hermosa, llora el jardinero mientras se quema las manos. Desea el infeliz derramar sobre el incendio aquellas lágrimas que pueden quedar en la miserable y postrera idea que tanto amor en cada gota apague los rescoldos para buscar, refugiado en aquellos ojos de noche, un brote donde aferrarse y salvar lo que queda. El fuego ha crecido desmesuradamente, sin control diríase, y sin embargo sus llamas son frías y no aportan luz, aquella que han robado a la noche en su totalidad. En el jardín, plagado de senderos que siempre podían terminar en una salida, rechinan los árboles, gimen y se retuercen sabiéndose morir sin esperar remisión, sin oxígeno, y todo se ha vuelto oscuridad o penumbra, luciérnagas de solsticios pasados que revolotean, reflejos temblorosos de tea anaranjada que se consume, restos de madera que espera todavía arder.

El candil del alma desparramó su aceite y ahora también arde por el suelo bajo nuestros pies. Inmóvil, el jardinero ve arder también el óleo y siente un punzón incandescente que penetra sin cesar.
Inmóvil... así observa cómo, para ahogar tanto dolor, han malvertido agua y se ha extendido el fuego.
Inmóvil, como tú, como yo, ve arder el jardín cultivado con mimo, el del amor infinito, y ya ni la rosa más hermosa, la única que merecía la vida sin duda, queda a la vista. Se oculta pues tras la lengua de fuego que quemó las manos del jardinero al quererla desenterrar con raíz para que no ardiese también.
Cubre la noche más oscura al cielo y la tierra, y al beso más bonito. Rezan los apóstoles por todo lo que vendrá y los cuerpos que están muriendo calcinados se preparan para vagar un largo camino en el purgatorio, preocupándose de lo más ínfimo y sin percibir que lo más importante está consumiéndose.
Muere al igual el jardín y su tierra será baldía, y el jardinero no puede regresar sobre sus pasos para volver a cultivar su flor, la flor, con el agua del mejor manantial que hasta hoy encontró. Es secuencia de dolor. Dolor de la tierra calcinada, de la piel llagada, de la vida enterrada, del todo perdido, del amor destruido... y aún con todo recuerda el aire tu aroma, rosa de rosas, esencia impregnada en lo más profundo. Trae aquél sonidos envueltos en tres palabras, "regálame una sonrisa", que nunca más se escuchará.
Brota, abre tus pétalos para mí, para ti. Vuelve a salir como cada día, como salario de gracia, pues en su labor el jardinero recibía estas premisas y era pago suficiente con el que se alimentaba.
En el jardín ardiendo ya no habrá viento, ni lluvia, nieve o sol. Pero entonces, ¿que queda en esta noche sombría?, ¿que queda cuando se deja al fuego batir la vida?. Veo al jardinero, en su desesperación, morir de amor, remover los rescoldos brillantes buscando un miserable esqueje superviviente con el cual recomponer el vergel, aquel de las delicias, tan frondoso como la vida, tan profundo como tus ojos, tan extenso como quisieran sus habitantes, tan hermoso como la rosa por la que el aquel jardinero hubiese dado la vida.
Pero ahora, ¿que queda?. Quedan las cenizas oscuras, esparcidas. La capa inerte que cubre buena tierra sobrecalentada bajo sus restos, pero fértil. Queda la tristeza y las pavesas que los niños usarán para teñirse mientras pretenden divertirse. Quede lo que quede cubrirán tu tierra y mi aire, ¡todo!. Quede lo que quede quedará esto también. Y en el incierto momento en que ya no vemos, las manos desnudas, heridas, siguen aún removiendo brasas incandescentes mientras las enlutadas observan, los poetas lloran y los ciegos que ven no desean mirar, y entre todos el jardinero recoge en el cuenco de esas manos heridas, abrasadas, llagadas, los recuerdos que el fuego jamás quemará.
Queda el incierto otoño vestido más que nunca de ocres y dolor. Y permanece inexpugnable una montaña tan alta que no permite ver detrás. Queda una larga noche y aún no hay visos de ver romper el alba, todavía es invisible la magnitud que ahora se percibe.
El cielo abrasa tanto como el aire, como la vida, que se consume y cuesta ser respirada. solamente entra el oxígeno justo para mantener vivo un cuerpo tan inerte que recuerda a la ceniza dejada por el fuego. Así, la visión se ciega ante la flor del mimo, la que se crió en el jardín de las delicias, la que hizo mejor jardinero al jardinero y rosa insuperable a la rosa más hermosa. Y entre todo, los poetas siguen llorando o se arrojan a las llamas porque no desean seguir escribiendo estrofas de amor, porque no hay jardín que les inspira, porque murieron con él las mejores poesías y la flor con cuyo tallo escribían romances, alegrías o endechas. Poetas, orfebres, escultores de la savia hilada por la que se deslizaban letras y palabras, aquellos que veían la rosa preciosa hasta en los días grises... ¡cuánto más en los soleados!.
Y así todo sigue, y el mundo cambia tras el cristal ahumado, tanto como la foto de una flor marchita ya, sea margarita o rosa, y un reloj (de estación) que un día se paró.

martes, 17 de agosto de 2010

LAS ESENCIAS DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA II

MADRID DE VILLANÍAS Y NOBLEZAS
Por: Jorge E. Bermejo
...A Sonia, sencillamente por todo... ¡gracias!
Resulta que es cierto que soy un villano, chamberilero de Madrid a mucha honra y animal aunque no Gato. Reconozco a ciencia cierta que esto último no lo soy, pues el diestro felino huiría por los túneles del Metro en lugar de soportar sus huelgas desproporcionadas y fuera de lugar. En cualquier caso eso no me resta posibilidad alguna para compartir la identidad matritense con la de esa España nuestra, de los que queremos, y por extensión de un mundo cambiante que no deja de sorprender a propios y extraños.
¡Pues sí que es cierto que soy villano!, aunque la deformación transformase un día en peyorativa una denominación con la que nacemos los de aquí. Y resulta que también me siento orgulloso de serlo teniendo en cuenta, además, que es de lo poco tradicional (en comparación con su riqueza popular) que quedará en mi ciudad a este paso. Y es que este Madrid ¡es mucho Madrid!, tanto que a veces sufre presiones para hacer olvidar de donde procede y, ni con estas, se podrá extirpar la grandeza de ser territorio amplio de memoria y acogida, de historia, vida y costumbrismo permanente, de literatura y protagonismo en ocasiones inmerecido. Recordando a Agustín de Foxá, este lugar sigue siendo afortunadamente Corte y afortunadamente también ya no es checa sino cittá aperta para quien deseé venir y establecerse o pasar, pero siempre con respeto y correcta ciudadanía, tanto incluso como la que deben buscar los que creen quererla in absentia.
Sin embargo, querido amigo lector, el Foro es en estos días un reflejo que se mira a la luz de la luna llena en el espejo del Manzanares, nuestro río tan chulo como el que más porque pretende estar a la altura de la Villa que atraviesa, pero ni él, cuajado de obras como está, se libra de la afirmación maniquea que nos atribuye ser la ciudad que nunca duerme, que siempre permanece levantada... entre zanjas y remates. ¡Aún con todo ello, ahora se viste de entrañable tradición y se sabe protagonista de la evolución capitalina!.
De esta manera, disipada en la bruma del blanco y negro, quedan en él para siempre las reuniones de lavanderas, contándose chismes de modistillas resabiadas y chisperos de Cuatro Caminos, o los tendederos para secar la ropa al sol cerca del Puente de Segovia, en sus riberas y bajo la atenta e inexpugnable mirada de la Catedral de La Almudena, que llora porque no acaba de ser aceptada como epicentro litúrgico para los madrileños más ortodoxos. Son los que siguen mirando de reojo y desde la añoranza a la popular Colegiata de San Isidro (antigua catedral), que en estos días cede su protagonismo a la iglesia por excelencia del quince de agosto: La de La Paloma. Durante esa fecha muchos castizos y otros que no lo son tanto, vitorean, se emocionan y lloran mientras ven a los bomberos (de tregua en sus coloridas protestas contra el alcalde) descolgar el cuadro de la Virgen que los tutela, la suya, la de su advocación.
Pensando en esto me niego a olvidar ese Madrid de tridiciones, teñido (como he mencionado) en tonos costumbristas e incluso tan romántico como relatase don Ramón de Mesonero Romanos allá por el XIX. Ahora, creo, aquellos espacios que vibraban con los chotis y la verbenas se van reduciendo absorbidos a golpe de fritanga cara en negocios desproporcionados, macarreo y organización artificial, de manera que si el propio Agustín Lara levantase la cabeza se quedaría perplejo y sin inspiración para cantarnos.
Madrid debe ser relevante por la importancia de lo que ofrece y por lo que sus ciudadanos hacen, pero estos días, y me temo que los próximos meses, será noticia por temas que nunca deberían ser protagonistas en una ciudad... las luchas intestinas de quienes la quieren manejar a un antojo distante en demasía de aquello que los madrileños pedimos: Trabajo, pan y paz.
El socialismo madrileño, débil y podrido hasta el tuétano como reflejo de su realidad nacional, se gangrena sin remedio, y el agotado Gallardonismo, que desea envejecer aferrado al sillón del Consistorio, se frota las manos calculando el tamaño de su rodillo cocinero para aplastar las voces que piden un cambio. En estas, lector amable, bien ilustraría tal situación la anécdota que le sucedió a La Chata, la Infanta de España -tan querida por los madrileños de la época-, y así, entre unos y otros solamente me queda por decir en este asunto que... ¡Madrid!... entre flor y rosa su majestad... ¡es-coja!. Por eso no es baladí mencionarlo, ya que observando la locura que se avecina en la capital percibo que todo esto es, más bien, cuestión de hastío y no de agallas (como las que tuvo la florista de marras con la Infanta), pues muchas veces bien se sabe que para preparar un buen caldo de pescado precisamente hay que quitarle a la cabeza del pez esta parte mencionada antes de echarla al puchero.
En el deseo de no transmitir música para las penas ni letanías lejanas de lluvia ácida, que por naturaleza suelen ser melancólicas, merece contar que hoy caminé al anochecer desde el Templo de Debod (donde el visitante podrá deleitarse en la balconada, que abarca con la vista más allá del Parque de Atracciones, con un romántico juego de luces que regala el ocaso hacia la Casa de Campo) hasta el Palacio Real, y de ahí hasta el callejón de San Ginés. En su vieja y entrañable librería de madera, que supervive en el tiempo como un dinosaurio cultural, he descansado el camino antes de zambullirme en la bulliciosa calle Arenal, que pasa por ser de todo menos aburrida. Resulta ser una mixtura de recuerdos contrapuestos donde murieron toreros y nacieron ratones que aún regalan dinero a los niños cuando se les cae un diente. Si el paseante con la imprescindible condición de no mirar el reloj, observa los primeros pisos de las fachadas podrá confirmar cuanto digo. Esta calle es un ejemplo de ese Madrid que es tan diverso como entrañable y alegre, pero también convulso, a veces reaccionario, siempre paciente y en ocasiones desentendido. Quizás por eso esta Villa y Corte ha sido y es el refugio más amable de mis penas y mis alegrias, aunque no el único. Solamente hay que saber buscar un buen sitio, acorde con el momento.
Definitivamente nuestro Magerit es un lagarto al sol que está mudando la piel una y otra vez como fiel reflejo de diversos factores surgidos de las nuevas necesidades, y resulta que el actual gobierno municipal, paralizado y endeudado, no es la mejor vitamina, como no lo es la principal oposición que, mediante el todo vale que nos llevan demostrando desde siempre, desea entrar a cualquier precio en la capital, que se resiste a su zarpazo desde hace muchisimos años.
Yo, por mi parte, ya he abierto los ojos pudiendo mirar a la lejanía del futuro, a ese cielo azul que es tan forero como el dicho popular (¡de Madrid al cielo!).
Aquí, donde casi nada es lo que se espera, el tiempo no transcurre o lo hace demasiado rápido, según deseé el propio interesado, y ahora en este amanecer de tonos magentas, sopla fuerte el viento que huele tanto a nardos como a claveles frescos, a tierra mojada y aires limpios de la Sierra de Guadarrama, y en mi camino azuza con fiereza el castizo estío que regresa un año más vestido de chulapo para refrescar entre piropos, limonadas y sangrías a la emperatríz de Lavapies, la cual y a buen seguro, estará en alguna corrala contando chismes madrileñisimos a La Casta o La Susana, mientras todas ellas se protegen del relente apañándose su mantón que vale demasiado parné.
En esta escena tan de aquí no falta don Hilarión, que las espera poniendo velas a su patrona, Paloma, la madrileña, que no llega nunca sin que Lorenzo y Cayetano lo hayan hecho antes. Y siempre es así porque cuentan las malas lenguas que son celosos de los que se echan a la calle para gritar... Guapa, guapa y guapa al paso de una Señora que pisa los pétalos de aquellos claveles reventones, rojos y blancos -muy colchoneros aunque uno sea merengue- tan propios del uniforme castizo. Si el paseante se fija podrá ver que entre el bullicio se han colado Mari Pepa y su Felipe, estirados como pocos, cameladores como ninguno, paseando su guapería entre olores de refrito y vísceras... entresijo y gallinejas, y griterío de barquilleros que invitan a mocillas y soldadesca para que prueben la suerte del barquillo en la rueda...
¡Al rico barquillo de canela para el nene y la nena!,
son de coco y valen poco, son de manta y alimentan.
De vainilla.... ¡que maravilla!, y de limón que ricos, que ricos que son!...
Así, a golpe de memoria recobrada y tradición, pienso en este Madrid tan nuestro, pero también de aquellos que aún están por venir y crecerán aquí como lo hace la Gran Urbe para extenderse naturalmente en lo que antes no eran ni arrabales y ahora son fases de promoción urbanística. Aquí sabemos algo de la construcción, después de la burbuja económica queda explicar que nuestro chotis se baila sobre un ladrillo mucho antes que surgiesen los aprovechados del pelotazo. Y pienso en esta ciudad -una inmensa corrala-, que debe mirar a sus vecinos y dar motivos para seguir en ella, en correcta convivencia, y en sus inmensas posibilidades para el siglo XXI, porque no es bueno estar desavenidos sino trabajar en UNIÓN, ni mucho menos que la ciudad siga sufriendo un gobierno con mayoría absoluta que aprovecha su posición predominante. Es imprescindible esa tercera fuerza que intermedie en la capital y apoye el PROGRESO matritense en su conjunto, pero no se venda a los cantos de sirena sino que actúe como muchos madrileños (cada vez más) deseamos para que todos juntos caminemos en convivencia y DEMOCRACIA.
¡Lo merece Madrid!, ¡claro que sí!.

miércoles, 19 de mayo de 2010

LAS ESENCIAS DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA I

PUEBLO FANTASMA
Primer capítulo de la serie
(NOTAS Y RECUERDOS EN GUADALAJARA)
Por: Jorge E. Bermejo
Para detener lo fugaz,
lo instantáneo,
hay que fijar la vista en una cosa,
mejor cuanto más efímera [...]
y grabarla en la memoria
para poder algún día rescatar
a través de ella ese momento
(Julio Llamazares - ESCENAS DEL CINE MUDO, 1994)
Ahora no sabría decir cuando llegue aquí, parece que fuese hace mucho tiempo. El lugar, barrido por los vientos que mecen los espigones más altos me invita a la intemporalidad y yo comulgo con él. Estoy sentado en la soledad y el silencio, entre el cielo, el suelo y los abismos; sintiéndome gravitar en tres dimensiones... pero no es nada, esto... no es nada, tan solo alimento de almas descarriadas.
El ocaso que me va envolviendo se precipita veloz al vacío de la sima que está más allá, pero aquí es vapor de agua que me moja, olor a tomillo y romero que me embriagan... ¡Pero todo esto no es nada!.
Ayer dormí en un granero, con ratas. Mientras las escuchaba corretear a mi alrededor, sin luz, las imaginaba monstruos gigantes que se erigían amenazantes.
Por eso he venido hasta lo que queda del ayuntamiento-escuela (antaño era frecuente esta distribución en el mundo rural). Fuera, escribo sobre un buen montón de piedras, a buen seguro de un derrumbe, de lo que fuera una de las alas principales. En la planta superior voy a dormir está noche para evitar la visita de los lobos. La escalera de acceso está rota y no se puede saltar. Dicen que anoche los hubo rondando por aquí. Bajan buscando el rastro de ovejas heridas, enfermas o moribundas, las más débiles, aquellas que se retrasan y se pierden con facilidad.
Permanezco sentado, escuchando el viento y escribiéndote. Los trazos salen solos, es imposible no encontrar razón para hablarte en un sitio así. Razones son ruinas, como todo aquí. Como todo el pueblo que ya no existe. Lo está devorando la carcoma de la vida y los hombres le damos alguna que otra puntilla. Aunque solo sea por eso, por ser lo que fue por un instante... estoy aquí, reverenciando este pasado y reivindicando esa historia. Hoy logró calentar el sol durante su zenit, pero luego todo volvió a ser gris, ¡hace frío en estos duros parajes!.
Estoy muy cerca de las provincias de Soria y Segovia, en tierras colindantes entre Castilla-La Mancha y Castilla-León. Pueblos que se asfixian, que dejan de regalarnos esencia de pasado emulsionadas entre olores y sabores, veranos, visiones o memoria, ¡sonrisas y lágrimas!. Aquí ya no huele a leña ardiendo en el hogar, ni a puchero burbujeante al calor de lumbre. Por más que busco no encuentro huellas marcadas por la gente al caminar. No las encuentro, no quedan. Por aquí... ¡hace demasiado que nadie volvió a pasar!.
Ya no hay repique de campanas a los cuatro vientos anunciando a los labradores de la comarca buenas nuevas, y no tan buenas. Ni se escuchan letanías en días de guardar, tampoco contestan las abuelas enlutadas musitando "amén... amén...". No hay miradas furtivas ni besos escondidos en un establo, no existen, ni provechosas penumbras, ni candiles encendidos, ni música de lluvia rompiendo sobre los portones. Nadie me esperará esta noche junto al caño de la fuente ni escucharé a mi regreso bullicio de cantina (me temo que, quizás, aquí nunca la hubo como tal), ni los nudillos golpear sobre la mesa durante las manos al tute o... ¡lo que sea!.
Simplemente, ya no hay pueblo. Hay ruinas sepultando las historias de los que lo hicieron vivir, y sin embargo, si paseo por sus callejas puedo escuchar de otra forma, a un tiempo, sus voces y sus sonidos. Llegan a mi como susurros lejanos y deformados, como viento que se engancha en el campanario y gime su dolor. y entre todo, una extraña neblina se contorsiona formando espectrales figuras de aspecto humano.
Entre todas, tan solo una casa familiar ha sido reconstruida para albergar los veranos de los que recuerdan, y otro par ahora son graneros. Queda la iglesia, pétrea, con esa torre-campanario que miro ahora con ojos diferentes (no diré porqué). Juega por igual con las luces del amanecer o del ocaso y sirve al viajero como Faro de Alejandría en este paraje inhóspito. Miro de nuevo la torre, que sigue recibiendo a los vientos de frente, como debe ser. Entre el crepúsculo y yo su silueta se perfila enigmática y llama poderosamente mi atención, como también lo hace aquello que esconde, guardando el sueño de aquellos que están enterrados a sus pies, donde la tierra es sagrada y morada de la eternidad.
La noche se cierra y afortunadamente no la pasaré solo. Puedo asegurar que no es plato de buen gusto hacerlo ahí. He dormido al menos tres horas del tirón, pero al fin me he despertado de madrugada desvelado por el crujir de la madera y los ruidos en el silencio. Durante la noche los lobos han rondado el pueblo, he visto a uno. Yo estaba en ventana, bajo la luna llena que dibujaba una fotografía blanquecina y fantasmagórica en el contorno, los ojos de uno de ellos me han disparado un fogonazo. He permanecido inmóvil y lo he visto volverse sombras calle arriba.
Ya se cuando llegue, hace tres días. Entonces, ante mi, se abría un pueblo fantasmal, en un silencio originado en la misma causa que se repite en otros muchos a lo largo y ancho de nuestra Piel de Toro: El abandono.
El camino para acceder hasta aquí apenas existía, era tan solo una línea serpenteante que se perdía entre matojo y ramaje. Mis pasos crujían en el suelo, aunque estaba cubierto por una alfombra de ortigas admirablemente crecidas. Siguiendo lo que supuse era un sendero, llegue bordeando muros hasta los abrevaderos de lo que antaño fuese el pueblo y hoy no es más que hermosas ruinas custodias de percepciones de una vida... de muchas vidas. Es escondite secreto donde hablar con el viento que se filtra por las oquedades, entre las tejas cuajadas de musgo. Aquí y allí se motea el suelo y las esquinas con restos de basura de, al menos, treinta años atrás. Mientras escribo he desviado la mirada hacia mi mano. El puñado de tierra que se escapa entre mis dedos lo hace de forma inconsciente, más bien instintiva, como corre más allá el arroyo alimentado por lágrimas de los que vieron agonizar este pueblo.