lunes, 7 de septiembre de 2009

VIAJES: UN EXTRAÑO Y MARAVILLOSO VERANO (1)

EL TIEMPO DE LOS ESPACIOS VACIOS Por: Jorge E. Bermejo Música que acompaña la lectura:
Loreena McKennitt, The Mummers´ Dance http://www.youtube.com/watch?v=0B7sH5QLyXY
Dedicado a Javi Sánchez S., Canario, por su comprensión y por su amistad. Sencillamente por ser y estar. Dedicado también a Loida Santisteban, Raúl Fanegas, Mayse Peralta y Juan Corbera. Ha sido una convivencia maravillosa que sin duda debe repetirse, aunque sin accidente. Me han faltado Ana B. Francisco, y Aurora Gómez Rello y Jose para revivir con plenitud cierta aventura, pero tendremos más oportunidades. Por último quiero dedicárselo a Gonzalo y Eva del “A penela”, por su cariño y hospitalidad, porque son… nuevos y fantásticos amigos.
Y ahora, ¿dónde estoy?: En el lugar del que vengo, No en el lugar al que voy. Pese a todo, sigo viaje. Me detengo para mirar el paisaje, Lo reconozco y me digo: Ya lo vi. Pues entonces, ¿por qué sigo? Porque sí. (Ángel González –poeta-. La primavera avanza. Visor).
Jamás olvidaré el verano de 2009. Así comienzo y no se me ocurría mejor manera de aseverar la rotundidad. No sé ni cómo comenzar y ya se deslizan mis dedos sobre las teclas del ordenador. Es inequívoco, necesito vaciarme escribiendo y cuando esto ocurre, a veces me asusto porque salen muy puras las ideas y los recuerdos, las percepciones y los silencios, todo lo contrario que cuando reflexiono y retoco lo que voy a publicar.
Han sido días de timidez e introversión personal, de encontrar un peñasco rodeado de vacío desde el que mirar la inmensidad y a la vez un chozo perdido y solitario en la que refugiarme del mundo. Ha sido como un eterno y hermoso recorrido por veredas de silencio y ensueño, de vida profusa y medievo, un paseo por acantilados verdes sobre los que el mar que ruje no cesa de golpear. Como una paradoja el cielo me acompañó más gris que luminoso, tal y como comenzó el verano, con fuertes tormentas que aún hoy no se han disipado aunque se presenta algún claroscuro. Ahora, buscando el arcón que guarda del tiempo, descubro que se diluyen aquellos días pasados. Siento como se hacen añicos las horas de costumbres y no baja ya la tarde con la lentitud y la pausa tranquila que marcaba el caleidoscopio de luces y sombras o la visión de brumas blancas y esponjosas. Solo son reales aquí y allí las tediosas moscas que, aún somnolientas, resultan igual de cansinas en un lado y en el otro. Y así, con esos días que se alejan hasta ser un recuerdo, vivo… pero recuerdo, me siento a plasmarlos y entre odiosas comparaciones observo como la vida en la ciudad puede llegar a asfixiar si no te sientas un instante a desear estar pronto en un lugar imaginado. Yo lo hice y resultó!.
ASTURIAS: Reflexiones de un viaje sentimental por el Valle de Quirós Por: Xurde Bermejo Te pedí muchas veces que existieras. Hoy te pido otra vez que existas; ¿Dónde existes? Petición del alma eterna Dámaso Alonso
Recomendación musical para escuchar con la lectura: Kamikaze (Amaral)
http://www.youtube.com/watch?v=-H2CwJi0yJw Es agosto en el valle, es estío de hierba y paja. Por los caminos del Concellu, cuajados de moras delicadas y primerizas manzanas que aparentan ser débiles frutos todavía, se ven a los vecinos trabajar la tierra. Solos o en grupos baldean la hierba cortada de pie sobre el prado (prau). Hay sana costumbre de ayudarse unos a otros, de reunirse vecinos, o amigos, o la familia y concluir las duras jornadas todos juntos en torno a una buena comida. Aquí la tierra todavía no está invadida de tractores y medios mecánicos modernos, la orografía no lo permite. Los caminos se muestran exuberantes, aunque este año un poco secos. Los zumbidos de los insectos se mezclan con el lejano graznido de un águila culebrera, quizás provenga de las peñas a mi izquierda, después todo es soledad y silencio. Es verano en Quirós, días de turistas y familias que nos reunimos en los pueblos y barrios, mañanas de brumas que descienden pausadas las laderas dejándose fotografiar como una niña presumida… …Para ahuyentar la soledad Para espantar la decepción Porque estas ansias de vivir No caben en una canción Porque no importa el porvenir Creímos en el Rock & Roll Por eso estamos aquí Equivocados o no… Cada mañana Bárzana despierta a golpe de gallo y asno y se va creciendo entre turistas y paisanos. Por momentos y jornadas el sol es el convidado de piedra. Durante el día sus caminos, los del valle, ejercen cierto magnetismo e invitan a adentrarse en el bosque, a caminar solo con tus pensamientos. El inquieto, el observador y el que sea algo paciente desnudará el bosque y sus secretos mientras los turistas pasarán y no verán más allá de lo que sus ojos vean. Así el camino se traduce en mirar aquí y allá como la vida se abre paso, en detenerse sin prisa a observar lo más simple del mundo sin olvidar que estamos invitados a una casa que debemos respetar y que allí somos lo menos importante del entorno. Pero al anochecer reinan las sombras y el silencio y la vida continua con otra fauna muy diferente… jabalíes y venados, cernícalos y después lechuzas, zorros y roedores… algún lobo “despistado”. La noche es extraña, pertenece al alma del bosque, juega con la sugestión como pinta cada día de negro un tapiz de colores. Aquí, es preludio de un hermoso juego de luces y sombras que acompaña a los amaneceres y atardeceres. Pero sobre todo, la oscuridad también es propiedad del Quirós que arrulla cariñoso el descanso del valle, tanto como a estos ojos cansados y ya cerrados que, a buen seguro durante la noche, ayudarán a crear mil batallas en los sueños. …Y dime si sientes lo mismo Y dime si estás conmigo o contra mí Porque la misma confusión Que sientes tú la siento yo Yo me limito a seguir La ley de mi corazón Y dime si sientes lo mismo Y dime si estás conmigo o contra mí Porque estas ansias de vivir No caben en una canción Porque no importa el porvenir Creímos en el Rock & Roll Un vuelo kamikaze a la eternidad La estela de su paso quedará Y dime si…

NOTICIAS: EL "ARTIC SEA" ERA SEGUIDO POR EL MOSSAD

A continuación reproducimos un artículo aparecido en adn.es sobre el barco maderero recientemente secuestrado.
Fuentes: EFE, adn
EL "ARCTIC SEA" ERA SEGUIDO POR EL MOSSAD, SEGÚN "THE SUNDAY TIMES"
El "Arctic Sea", el carguero que desapareció el pasado mes de julio en aguas del océano Atlántico, era seguido por el Mossad, los servicios secretos israelíes, ya que transportaba armas con destino a Irán, según "The Sunday Times".
El dominical británico cita fuentes rusas e israelíes que aseguran que el barco llevaba a bordo misiles S-300, el modelo ruso más avanzado de misiles tierra-aire, que fueron cargados en el "Arctic Sea" cuando fondeó en el puerto ruso de Kaliningrado para ser sometido a una serie de reparaciones técnicas. El carguero, que oficialmente transportaba madera de Finlandia a Argelia, desapareció el 24 de julio tras cruzar las aguas del Canal de La Mancha y fue recuperado el 17 de agosto frente a las costas de África, tras lo cual se detuvo a sus secuestradores. Las fuentes citadas por el rotativo británico explican que el Mossad, que sigue muy de cerca el tráfico de armas con dirección Irán, informó al Gobierno de Rusia de que el cargamento había sido vendido por ex militares rusos vinculados a círculos criminales. El Kremlin ha negado reiteradamente que el barco llevara una carga secreta e insiste en que se trató de un secuestro, en el que los secuestradores exigieron un rescate de 1,5 millones de dólares.
La versión del "Sunday Times" señala que la extensa operación de rescate que puso en marcha Rusia para encontrar el "Arctic Sea", con la participación de destructores y submarinos, revela la preocupación que el Gobierno ruso tenía por el caso y que se elaboró una historia falsa para evitar una situación muy embarazosa. "La versión oficial es ridícula y se elaboró para permitir que el Kremlin salvara la cara", dice una fuente militar rusa, que asegura haber hablado "con gente cercana a la investigación que han confirmado a grandes rasgos la implicación del Mossad". "Produce risa creer que todo este follón fue por una carga de madera. No soy el único que cree que llevaba armas a Irán", añade. Sobre los secuestradores, cuatro estonios, dos rusos y dos lituanos que serán juzgados en Moscú, las fuentes aseguran que se trata de miembros de un grupo criminal que probablemente no sabían nada de la carga secreta y que fueron utilizados como coartada. "La mejor manera para que los israelíes evitaran que la carga llegara a Irán habría sido crear mucho ruido en torno al barco", dice un ex oficial del ejército ruso, que explica que cuando se conoció la noticia del secuestro Moscú "tuvo que actuar". "Esta es la razón por la que no descarto que el Mossad estuviera detrás del secuestro. Esto fue lo que paró el envío y lo que facilitó al Kremlin una salida, de manera que ahora puede atribuirse que organizó una brillante misión de rescate", señaló.
La información del dominical británico ofrece también la versión de fuentes militares israelíes, que confirman que se supo que los misiles estaban siendo subidos a bordo del carguero en Kaliningrado y que se tomó la decisión de informar al Kremlin de la situación. Estas fuentes subrayan la importancia de la operación, dado que si los misiles S-300 hubieran llegado a Irán hubieran incrementado de manera significativa el poder militar de Teherán. En un eventual ataque aéreo de Israel sobre las instalaciones nucleares iraníes, estos misiles incrementarían en un 50 por ciento el número de bajas israelíes, indicó esta fuente. El "Sunday Times" destaca también la coincidencia de la visita que el presidente israelí, Simón Peres, realizó un día después del rescate del barco a Moscú, donde se entrevistó durante cuatro horas con el presidente ruso, Dimitri Medvédev. Peres, según esta información, recibió garantías de que Rusia se esforzará al máximo para evitar la venta de armas a Estados árabes como Siria e Irán, y se comprometió a permitir que el Kremlin se apunte el tanto de una brillante operación militar de rescate.

viernes, 4 de septiembre de 2009

REFLEXIONES:CUANDO SE ACABA EL ESPEJISMO

EL OTOÑO DE LAS HORAS CAMBIANTES
Por: Jorge E. Bermejo
Música para acompañar la lectura:
El sol está en lo alto
pero hay lluvia en mi corazón
escucha amigo cual es la razón,
ya no volveré a la Nacional VI
porque allí un amigo murió al amanecer. Adiós amigo, nos volveremos a ver, y cuando estemos juntos volveremos a beber. Los Secretos
Pronto llegará el otoño, lo dicen los anuncios de coleccionables y "la vuelta al cole" en la tele. Sin darnos cuenta un día saldremos abrigados a la calle y pensaremos "parece que hoy está refrescando" o comenzaremos a planear y buscar escapadas de fin de semana a casas rurales donde encender un fuego acompañados. Para nuestros adentros, muchos temblaremos al descubrir que el verano es un espejismo que ya ha pasado pero nosotros estamos más endeudados que antes... pronto por el Parque del Oeste las hojas cubrirán el suelo, los universitarios volverán a sus clases y al atardecer, como si el mundo no existiera miraré embelesado la sierra de Madrid o los atardeceres en el Parque, removiendo ocres y verdes con la batuta del viento. Y miraré a la Nacional VI, con miles de coches que la cierran como una cremallera. En la radio se hablará de horas punta a cientos de conductores que viven acostumbrados en el desorden y el caos en que su sume el rio de humos y motores hasta donde la vista alcanza. Y mientras tanto la ciudad vive y respira, es la ciudad de espectros invisibles, que caminan autómatas y sin mirar, de fachadas invisibles, por andamios o porque nadie las mira siempre son desconocidas.
Y a vueltas con La Nacional VI, la carretera de La Coruña, la de toda la vida. ¡Ahí sigue!, tal y como la deje antes de este verano y del otro, y de todos desde que tengo uso de razón. Por las noches, cuando he tenido oportunidad, la he visto detenidamente desde la lejanía a veces o de cerca otras y reconozco que su visión me producía sensaciones mezcladas de nostalgia, atracción por sus luces... la hilera de faros rojos que sube hacia Segovia, y la serpiente blanca al lado contrario en dirección Moncloa. Y en su recorrido imagino edificios que duermen, en otros imagino que harán los que estén trabajando, o viviendo, algunos "en frenética actividad", la vida que pasa. Incluso Los Secretos la han dedicado una canción que se llama así.
Seguramente mi querido y admirado periodista, excelente cronista Luís Carandell, inquieto conocedor de nuestro Madrid, podría haber estado días hablando de esta arteria de la ciudad, pero yo solo tengo unas líneas.
Pronto será otoño en Madrid, será otoño en Chamberí y olerá a las primeras castañas y a mercado y pucheros de invierno, olores a cocina de toda la vida. Otoño significa paseo por Rosales o por Ruperto Chapí, por Camoens hasta el cruce con Marqués de Urquijo, o perderse por sus sendas, pero acabando en el Templo de Debod. Ver oscurecer la Gran Ciudad desde su mirador, buscar la amplitud de la Casa de Campo, alucinar con los colores del cielo y regresar a casa como cada día.
En un suspiro, la lluvia marcará nuestro vestuario diario y ya estaremos adoctrinados para ir a cualquier sitio con prisas aunque no las tengamos. ¡Alea iacta est!. La lluvia nos abrirá las puertas del amor o enjuagará lágrimas de dolor, será cómplice para tardes en casa mirando llover, o noches solitarias tan tristes como la tormenta del fin del mundo, que no tiene porqué ser un diluvio universal. Por ahora este Madrid de personas, de chavalería, de inmigración, de abuelos, de duques y camareros, este Chamberí y aquel Moncloa atesorarán la memoria del otoño, de muchos otoños, tan hermosos como el mar o un paisaje rural.

domingo, 19 de julio de 2009

CON PLUMA AJENA: PEDRO DÁVILA VALVERDE

Me resulta especialmente gratificante contar en SAPERE AUDE con la colaboración de Pedro, un autor muy jóven del que espero que pronto comencemos a oir hablar en los ámbitos literarios y culturales.
Desde que le conocí percibí en él las claves que debe poseer un escritor de raza que necesita explotar, mostrar el propio fondo profundo sobre la poesía y los sentimientos, arraigados no se sabe bien en donde pero mas allá de alma. Con tal necesidad de burbujear en la superficie deja ver que la existencia de los sentimientos es innata con los seres humanos pero la capacidad para sentirlos va pareja solo con algunos, y Pedro es uno de ellos.
Un fuerte abrazo, querido amigo.
_________________________________________________
Música para acompañar la lectura de "Si el principito viniera"
_________________________________________________
Si el Principito viniera
Por: Pedro Dávila Valverde
Dicen que poseo los ojos más tristes y profundos que hayan conocido. Tal vez en ellos se vea un ápice del abismo al que de continuo miro de frente. Si miras mucho tiempo hacia el abismo, él te mirará a ti... o al menos eso decía Nietzche. Sólo puedo decir que la tristeza no es inherente a una mirada, nadie nace con esa expresión de extensa melancolía que inunda hasta los recovecos del silencio. Es más, dicen que la tristeza que los inunda es una bella tristeza, una melancolía reflexiva que evoca a cantar a vidas desgajadas y amores imposibles. Yo sólo puedo decir, al no poder ver nunca mis ojos, a los que los miren, a dónde siempre he mirado: siempre he mirado, enamorado, la belleza del Mundo, y siempre he vuelto la cabeza y nunca he encontrado a nadie a quien cantarla. Tal vez por ello mis ojos recuerden a una aurora o a un ocaso, que pese a tener siempre tanto público potencial, luego ¿quién se para a verlos?. Yo nunca he pedido un alma de poeta, yo nunca he pedido a la Soledad de lacerante compañera, yo nunca pedí sentir...y, sin embargo, sentir coarta mi libertad de no poder elegir desterrarla. Nunca pedí acariciar aire con las manos y sólo recibir el beso de la Soledad en el aire gélido tras mi ventana...¡si hasta la Soledad ya tiene el cuerpo voluptuoso de mi guitarra! Tal vez sea cierto, y tenga una mirada oscura y profunda, que os grita: "albergo un alma y estoy orgulloso de guardarla". Orgulloso sí, pero de tanto encerrarla ya me pesa hasta el aliento. Y es que hasta los que hoy dicen guardar la poesía están manchados de la hipocresía del concurso, el galardón y el currículum.
No quedan ya más oasis que el abismo y abrazarlo. La muerte de las cosas prístinas y puras, que he buscado incansable en mil detalles de la vida, por todo el mundo, en todas las cosas, en todos los gestos, parece un hecho irrefutable. Al menos de aquellas cuya autoría ostenta el hombre. Ya nadie se preocupa de que las cosas sean bellas, sólo son monocolor y huelen a imprenta de moneda y timbre. Sentir hace mucho tiempo fue sustituido por tener, y jugar por ganar. Así, ¿quién querría un Principito al que pintarle un cordero? Si hasta le intentarían vender una hipoteca si pasare por el banco. No creo que el Principito vuelva más a visitarnos. Espero al menos poder alcanzarlo en sueños, poder cerrar los ojos como cuando era pequeño y no era el único niño, y poder así imaginarlo donde está. No despertar nunca y poder ir con él de la mano a jugar con las estrellas, que las estrellas no son esas ígneas esferas que posicionamos en un remoto lugar, casi infinito. Las estrellas son las edelweiss celestes que en ramos crecen para poder jugar con ellas a soplarlas como con los dientes de león. Dará igual que despierte o no despierte, seguiré revelando un alma casi toda ausente, y es que hoy en día ya nada retiene a un poeta ligado a este Mundo. Espero, al menos, no ser de los últimos en extinguirme, que aún quedan tantas cosas tan bonitas... aunque nadie ya quiera oírlas y las cante en voz baja para mi soliloquiada alma. Espero que del Mundo se disfrute cuando sólo lo pueblen el sexo y el dinero. No estaré allí para verlo. Y aún sin estar, sé que siempre, y Bécquer lo decía, siempre habrá poesía.
No digáis que agotado su tesoro, de asuntos falta enmudeció la lira; podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía. (...)”
Gustavo Adolfo Bécquer, Rima IV

jueves, 16 de julio de 2009

CON PLUMA AJENA: RAMÓN MARCOS

LA CERCA DE FELIPE IV Por: Ramón Marcos
Música para acompañar la lectura

En la calle Serrano de Madrid, mientras la levantan a mayor gloria del plan E y para sufrimiento de cuantos, por trabajo u otros motivos, tenemos que recorrerla de forma habitual, se ha encontrado una parte de los restos de la cerca de Felipe IV. Esta cerca circundaba antaño el Madrid de los Austrias. Y aún queda de ella, en excelente estado de conservación, un fragmento situado en uno de los enclaves cruciales de la historia de la ciudad, entre el Palacio Real y el templo de San Francisco el Grande. Ahora en peligro de destrucción, por la aprobación por el Ayuntamiento de Madrid, con el dictamen favorable de esa Comunidad, de una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid. Que permitirá a la iglesia la construcción de un “minivaticano” en uno de los paisajes más significativos y presentes en la memoria de la ciudad. Una obra que de hacerse afectará a los jardines del Seminario Conciliar y del Parque de la Cornisa, que han sido descatalogados sin motivación por ese acuerdo, y que destruirá los más importantes lienzos de la Real Cerca de Felipe IV (monumento declarado bien de interés cultural) y de todo el conjunto de tapias antiguas de los siglos XVIII y XIX. Lo que supondrá la pérdida irreparable de elementos de altísimo valor histórico, paisajístico y urbanístico, cuya silueta, prolongando la del Palacio Real y la Catedral de la Almudena, es en la actualidad una de las pocas señas de identidad que unen la ciudad antigua con la urbe del siglo XXI.

Así, mientras en la calle Serrano nos aferramos a conservar las piedras que servían de base al tramo de cerca que pasaba por esa zona, el Ayuntamiento con la aquiescencia de la Comunidad no tiene empacho en mandar a la ruina la única parte de la cerca que queda en pie. Quizás con el propósito de que décadas después otras obras de remodelación de esta misma ciudad, que se pretende nueva siempre y ante todo ajena a su historia, saquen a la luz las pocas piedras que se conserven tras ahora consumarse su derribo. Esta cínica actitud demuestra de nuevo que en Madrid, por no decir en España, se anteponen los intereses económicos y de los grupos de presión sobre otros: los de los ciudadanos, los de la conservación del paisaje y la belleza de nuestras ciudades. Atropello que sucede con la aquiescencia de municipios y comunidades, más interesadas en el beneficio que les puede suponer a corto plazo una recalificación urbanística que en el ejercicio de sus competencias al servicio del interés público. Claro que todavía se puede pensar que el Estado, en el ejercicio de sus competencias -el artículo 149.1 28ª de la Constitución dice que tiene la competencia exclusiva sobre “la defensa del patrimonio cultural, artístico y monumental español contra la exportación y la expoliación (….)”-, evitará que se expolien esos bienes de interés cultural y que se consume la destrucción de una de las zonas más hermosas de Madrid.

Pero, permitidme que sea escéptico, porque quién puede esperar rigor, en la aplicación de las normas de protección de bienes culturales que exigen el control de los actos de las comunidades autónomas, de un Estado que a diario demuestra que ha renunciado al ejercicio de sus competencias más exclusivas a favor de esas comunidades con el único objeto de que quién esté en el gobierno se mantenga. Mucho me temo que contaremos el final de la cerca. Pero entre tanto actuemos. Qué por nosotros no sea.

miércoles, 15 de julio de 2009

Reflexiones: EL CAPOTE DE DON ERNESTO

HEMINGWAY O EL RECUERDO DE UN RELATOR
Por: Jorge E. Bermejo
Música recomendada para acompañar la lectura
¿Por quién doblan las campanas? ...¡doblan por ti!.
Al cumplirse recientemente cincuenta años de la última visita, ya con el Premio Nobel bajo el brazo, de Ernest Hemingway a los Sanfermines de Pamplona vuelve a resonar afortunadamente su nombre no solo por los rincones de aquella bella ciudad sino también en los medios de comunicación españoles. Nadie, a estas alturas, puede negar que gracias a él las afamadas fiestas navarras, y con ellas sus encierros, son más conocidas internacionalmente, ni cabe restar la resonancia que, indirectamente y de esta forma, se puede dar a su obra periodística y literaria. Por ello, no deseo despistar en exceso al lector con el título de esta reflexión así que desvelaré desde este momento que el capote al que me refiero no es el de San Fermín, ni mucho menos aquel utilizado en lides de tauromaquia sino otro que considero más importante para todos nosotros y que refiere a la publicidad más allá de nuestras fronteras que el genial autor ha dado (y proporciona todavía) a la sociedad, las costumbres, la historia o los lugares de España. Seguramente, gracias a él y a su legado somos un poco más conocidos y es probable que, debido a sus fenomenales libros y artículos muchas personas hayan descubierto que esta amada tierra nuestra no es una prolongación física de África (sin ánimo de ofender). Así que, aunque solo sea por este hecho pienso que aquí no se ha aplicado toda la justicia que se debe con Ernest Hemingway. Personalmente, el magnífico autor ocupa de manera permanente una habitación intemporal en mi alma curiosa, con él como protagonista he disfrutado no solo de magnificas lecturas, sino de diferentes conversaciones con amigos y desconocidos, con escritores y lectores o con veteranos de la guerra civil. Y ahora, aquí, sentado frente a una hermosa mañana que explota en estío, vienen a mi memoria recuerdos de las tardes de Feria (del Libro) con mi querido y admirado periodista, cronista parlamentario y escritor Luis Carandell, con quien tuve el placer de cambiar impresiones no solo de política, de Madrid y sus ocultas leyendas o de libros sino también del escritor norteamericano. En mi cabeza se mezcla también el recuerdo entrañable de otro día, calurosa tarde como esta, con Fernando Vizcaíno Casas. Nunca olvidaré su voz mientras hablábamos sobre Hemingway y otras épocas o sobre la calidad de los escritores que despuntaban entonces mientras él, con su trazo maestro y aprendido me dibujaba en un posavasos blanco su propio retrato de cuatro trazadas limpias. Pero no solo fueron ellos. Entre otras muchas hay también un par de conversaciones sobre este autor que recuerdo de forma nítida y con personas sin fama alguna ni, en su grandeza, necesidad de ella. Una era veterana de la guerra, nuestra guerra, y según me relató desde la distancia que permite el tiempo, logró ver al escritor norteamericano en dos ocasiones y en un corto espacio de tiempo; fue en el Madrid casi sitiado. Con las arrugas cuarteando su cara, aquel hombre experimentado me iniciaba en la narración dibujando las escenas con sus manos comidas de reuma. La primera vez que creyó verlo sucedió en el barrio de La Moncloa, estaba seguro que era él... -¡y hablaba inglés!- me decía apuntando con su dedo índice al cielo como señal de firmeza.
La segunda en la Avenida de los obuses, la Gran Vía, y acompañado según me contaba, de otra persona de aspecto muy joven y como extranjero. El correr de los años y el interés por seguir los pasos de Hemingway por España me hizo pensar que efectivamente pudo verle en ambos escenarios. De hecho creo recordar vagamente una reseña que Arturo Barea hizo en alguna de sus obras a este respecto, al ir y venir de corresponsales en los hoteles de la Gran Vía y a él entre ellos. Igualmente es probable haberlo visto en La Moncloa y el frente de Ciudad Universitaria pues de hecho el cronista americano relató algunos pormenores del intento de ruptura en el cuello de cuña de los sublevados que se formaba desde el paseo de Extremadura hasta la carretera de La Coruña para relajar la tensión sobre el sitio de Madrid. Respecto a quien lo acompañaba nunca podremos saberlo si bien se pueden intuir varios nombres... Sidney Franklin, el periodista, Joris Ivens, el camarógrafo, John Ferno, un operador o Henry Gorrell, su amigo y corresponsal de United Press. La otra conversación, tan diferente como la noche y el día, tenía un completo trasfondo social muy marcado por la época de Hemingway y como relatora a una bellísima y enigmática mujer norteamericana; un extraño coctel de fantasiosa aspirante a Miss Alice Griffith, Condesa de Romanones, oficial de la CIA (ex-OSS)... la espía que vestía de rojo (o eso dice ella aunque personalmente dudo mucho de su historial de James Bond) y de protagonista de La tesis de Nancy (Ramón J. Sender). Coincidimos una noche para perderse en La Latina de Madrid y jamás volví a saber de ella, ¡hace demasiados años de aquello!. Desde el principio me sorprendió su profundo conocimiento sobre el escritor americano y, sobretodo, la manera de hablar acerca de su mentalidad, los detalles cuasi personales, todo como si realmente le hubiese conocido e incluso, en un momento, se quedó callada, pensativa, dando vueltas a un vaso de cerveza y bajo la luz de unas lámparas de diseño para concluir con un comentario que se inició con un familiar -Es que Ernesto-... Hoy, con todo este tiempo a nuestras espaldas, sin duda me arrepiento de haber sido educado en exceso tanto como para no preguntar más cosas a todos ellos. Ahora solo quedan los recuerdos que rebrotan en esta mañana entre las plantas del jardín. Y al final, para algunos, de todo ello solo permanece la memoria en las paredes de bares taurinos, fotografías admiradas como reliquias, o las leyendas que se guardan en el Ritz o el Palace, o las esencias embotelladas entre pañoletas rojas y pitones, que recorren las calles de Pamplona, en La Perla o cualquier otro lugar por el que deambuló Don Ernesto, como dicen que le llamaban sus más allegados en España. Por supuesto quedan sus crónicas, sus libros, multitud de ellos, y la memoria hablada de algunos supervivientes. Todavía, con un libro suyo entre mis manos, me agrada reconocer que Hemingway cautivo estas cuadernas desde que tengo recuerdo de las primeras lecturas adultas. Mi mente, veinte años después, intenta discernir si primero cayó en mis manos Adiós a las armas o Por quién doblan las campanas, fenomenal e inolvidable texto que tiene como telón de fondo nuestra guerra civil desde los ojos del dinamitero Robert Jordan.
Sin embargo, creo que fue el verano del noventa o del noventa y uno cuando encontré en una librería de saldo uno de sus libros que, con el tiempo se ha hecho imprescindible entre mis mimados. Guardo fresco el momento en que descubrí a un Hemingway periodista en su pura esencia, relator de una época de nuestra historia a través de Despachos de la guerra civil española, 1937-1938 (Título original: Spanish civil war dispatches), una compilación de crónicas desde diferentes lugares, ciudades o frentes de batalla de un país que por entonces sangraba a borbotones, y recuerdo que me impresionó estar leyendo algo que me trasladaba in situ a cada lugar en el que ocurrían los hechos relatados.
El libro de crónicas en cuestión fue publicado en España por la editorial Planeta con la sabia elección para la portada de una famosa fotografía cuyo autor es Robert Capa y en la que aparece Hemingway manipulando un fusil junto a un soldado. Es curioso saber que los derechos para la publicación en el extranjero (originariamente se publicó en EEUU) no fueron cedidos por su viuda, Mary Hemingway, hasta 1962, casi 25 años después. Como curioso resulta saber que los textos que recoge son los originales que el autor redactó en su época de corresponsal en España. Y digo esto porque las crónicas que remitía a NANA (Nort American Newspaper Alliance) para su publicación en Estados Unidos eran transcritas de manera... ¿incorrecta, manipulada o adulterada? por lo que aquella esencia pura se perdía en los despachos de los editores americanos. Todas ellas corresponden justamente a uno de los periodos más interesantes de la Guerra Civil española, el que comprende desde la primavera del 37 hasta el verano del 38, recogiendo momentos tan destacados como la ofensiva de Guadalajara por ejemplo. Así, crónica tras crónica, encontramos a un Hemingway descriptivo pero generalista, que sabe transmitir los estados de ánimo de los beligerantes si bien se observa cierto aspecto despistado a la hora de narrar las ubicaciones y áreas donde transcurren en muchos casos los hechos. Esto debe ser entendido en el contexto del momento, la censura en época de guerra suele ocupar cotas especialmente importantes, basta con seguir la obra del mencionado Arturo Barea para comprender este aspecto un poco más. Y ahora, querido y ávido lector, llegados al final solo me queda recordar que en cada palabra, en cada obra de E. Hemingway se destila el aroma de una época, de una forma de vida, de un suspiro que como tal pasa pero mientras está debe ser disfrutado en cada hoja y cada palabra como se bebe la vida a cada momento porque, aunque jamás lo debas preguntar (nunca hagas preguntar) tampoco se ha de olvidar... por quién doblan las campanas... ¡doblan por ti!, y por mí, por cada uno de nosotros.

CON PLUMA AJENA: LEÓN ARSENAL

Fin de Fiesta Por León Arsenal Fascina pero no para bien pasear por Madrid con las manos en los bolsillos y tiempo por delante. En esas condiciones, si uno va mirando, no deja de toparse de continuo con locales recién cerrados y carteles de Se Vende o Se Alquila. Toda clase de comercios han ido echando el cierre a lo largo de este malhadado año. No deja uno de pensar qué galería de fotos de proyectos truncados harían esos escaparates vacíos con sus letreros de Se Alquila. Tiendas de móviles, fruterías, restaurantes... El otro día reparé en uno en concreto. Un concesionario de coches en la calle López de Hoyos. Pasé en el autobús y me di cuenta de que ya no estaba. Que ya sólo era un local diáfano, de pilares vistos. Ya no había coches, ni letreros. Sólo el manido cartel de… Se Alquila. Ocurre que conozco ese concesionario de toda la vida. Bueno, es un decir. Pero estuvo ahí desde que yo recuerde. Me parece que cambió alguna vez de marca de coches. Pero ahí estaba. Tengo la lejana impresión de que, de hecho, se abrió con la Transición. Ha sobrevivido a varias crisis pero, por lo visto, no a ésta. Y no sólo a crisis. Allá por el 78, una banda de críos jugando a los revolucionarios rompieron un cristal y lanzaron dentro un cóctel molotov. En esos tiempos, pasaban con frecuencia esas cosas. El caso es que se le acabó el fuelle, puede que como al régimen creado por la Transición. De todo ese local inmenso, lleno de vehículos relucientes, ya sólo quedan suelos y paredes desnudas. Un espacio vacío.

jueves, 25 de junio de 2009

UNA NARRACIÓN: HABLANDO DEL VIAJERO…

HABLANDO DEL VIAJERO...
Madrid tiene amaneceres para cada momento pero el de aquel día era triste y olía a despedida. Por eso quizás, antes que la tristeza le impidiese pensar con claridad, antes que la emotividad llenase un corazón enfermo y que la luz del sol despertase las calles y los pensamientos, mi amigo, el viajero, había llegado al Aeropuerto y esperaba nervioso bebiendo agua. Lo conozco desde hace tiempo, de hecho estuve con él antes de partir y creo verle aún cuando cierro los ojos. Una vez dentro del avión la inseguridad le dominó como él esperaba, pero de esta manera sabía que ya no había vuelta atrás y prefirió esperar a haber despegado para sumirse en el sueño del olvido, en el reposo de la desconexión, sencillamente para despertar en otro lugar. A su llegada estaba solo, deambuló despistado como es él, buscando sin saber bien qué. Los anuncios y mensajes en extrañas lenguas shockearon su cabeza hasta que fue consciente de los miles de kilómetros que le separaban de otra vida.
Los países de las riberas mediterráneas exhalan una hermosa luz que se queda grabada para siempre, como llama la atención el tráfico desorganizado y las riadas de gente que van de acá para allá. Algunas cosas tan sencillas como estas son las que sorprenden al viajero, pero aquel lugar estaba de paso, allí debía esperar hasta transbordar en otro avión que le llevase a su destino final. Había fachadas, tan curiosas como desvencijadas, en las que colgaban altavoces que emitían incesantemente mensajes desconocidos que el viajero supuso serían religiosos. Así, y entre tanta gente, caminó con tan solo una pequeña mochila y una bolsa negra de mano como equipaje, fijando su mirada en lugares que llamasen su atención tanto como para recordarlos por si se perdía. Se zambulló en una ciudad desconocida para él, buscó un lugar donde tomar té y relajar los tensionados músculos, su cabeza le pesaba y los párpados intentaban cerrarse ante un sol que penetraba por las callejas hasta romper sobre el bullicio de gente. Algo desorientado se detuvo ante las pequeñas tiendas, unas cargadas de especias en saco, de frutos secos y aceitunas, otras con quincalla, shishas o juegos para tomar té, las que más aparecían ante él cargadas de ropa que colgaba por cualquier resquicio mientras en una de aquellas un joven hacía un tatuaje de jena a una chica aparentemente occidental. Dejando atrás un puesto tras otro siguió caminando hasta encontrar un lugar en el que hacer tiempo y leer el mismo periódico por tercera vez. Pasadas las tres de la tarde alguien se sentó junto a él, era una figura corpulenta y con aspecto igualmente occidental que tardó poco en entablar conversación con el viajero… sencillamente le esperaban.
Pronto ambos salieron juntos de allí para desaparecer en el entramado de calles que se distribuían como una red impenetrable para cualquier primerizo. El viajero no estaba asustado, tan solo expectante e inquieto por las propias circunstancias y sencillamente caminaba esperando que su nuevo amigo supiese donde debían ir. Atraído por la perfecta pronunciación de su acompañante, le pregunto de donde era -soy sudafricano, pero me he criado en España, mi madre es española- y el viajero no tuvo palabras para contestarle, tan solo para esgrimir una leve sonrisa y un cruce de miradas que de alguna manera le inspiraron cierta confianza, tan solo una fachada que escondía la necesidad de cercanía que sentía. Sin percatarse del recorrido, el viajero despistado y su acompañante aparecieron nuevamente en el aeropuerto. Habían caminado bastante, habían tomado un taxi y el viajero estaba tan extenuado que apenas se dejaba llevar por aquel desconocido en el que, sin darse cuenta, había depositado toda su vida. El viaje en avión hasta llegar a la remota área donde se dirigían duró apenas un par de horas en un pequeño aparato de una extraña y desconocida compañía aérea. Desde las ventanillas observaba el cielo limpio y rojizo y pensaba en toda aquella locura, a veces hablaba con su acompañante de la vida y de asuntos triviales.
-Vosotros, los que os dedicáis a esto de hacer negocios con otros países sois gente muy curiosa. Vuestra profesión es como una gran saca en la que cabe todo tipo de tratos sin que resulte muy llamativo- espetó tal cual, en frío, justo antes que en árabe e inglés se comunicase que iban a tomar tierra, y así, sin darse cuenta, el viajero abrió las puertas que debían cerrar otras vidas antiguas, otras que nunca más influyesen en su nueva vida futura. Mientras aterrizaban observó por la ventanilla como la arena era imparable y acababa por dominarlo todo. Justo debajo, aparentando estar recortado con una tijera, se abría un espacio verde, cuajado de vegetación, de palmeras y líneas rectas que parecían huertos. Del pequeño aeropuerto, semivacío, aparentemente obsoleto y situado justamente en el centro de aquel vergel se estiraba hasta la lejanía una carretera cubierta en algunos tramos de fina arena, la misma que penetraba al hall y hacía parecer que caminase sobre un montón de azúcar y migas de pan en el suelo de una cocina. En una de las puertas les esperaba un todoterreno desvencijado que conducía alguien igual de llamativo. Tenía aspecto árabe y el pelo tremendamente ensortijado, la camisa abierta prácticamente hasta la cintura dejaba entrever los brillos del sudor sobre el pecho del conductor… -Salam Malecum, Salam Malecum- gritó desde el vehículo y ambos, viajero y acompañante, accedieron a su interior. El aspecto efectivamente dejado de aquel 4x4 se transmitía perfectamente en un insoportable olor a sudor concentrado y una nube de polvo y pelusas que flotaban a la vista cuando el sol penetraba por la ventanilla. -Malecum Salam- contestó el acompañante bajo la atenta mirada del viajero que pronto reaccionó y respondió también -Malecum Salam... How are you? Je ne parle français, je le sens-. De pronto, el viajero se sintió absolutamente estúpido cuando escuchó al chofer responder en un español bastante aceptable -No problem, debemos irrrrnos si queremos aprovechar la lusss-. El calor resultaba sofocante y ambos, viajero y acompañante mostraban tremendos cercos sobre las axilas y una incesante película de sudor sobre la frente. En esas, el ejemplar de El Mundo que había acompañado desde Madrid al viajero no había parado de utilizarse como improvisado abanico sin percibir muy bien si valía para alterar las pelusas que flotaban por doquier o para ventilar levemente el habitáculo del coche. Durante todo el trayecto les acompañaron pequeñas casas rodeadas de palmeras que recordaban a las de los Belenes cristianos y que se sucedían salpicando de vez en cuando los arcenes de la carretera. Una tras otra se quedaban atrás hasta que el coche entró en una ciudad aparentemente pequeña y se detuvo frente a un precioso hotel. Dentro, el acompañante ayudó al viajero con los trámites de la recepción y, tras rechazar la ayuda de un botones, por primera vez se digno en cargar con el equipaje. Todavía había luz natural en aquel lugar de ensueño, una luz anaranjada tan bella que quedó grabada en la retina del viajero, el cual, pronto se encontró con la soledad de una habitación cómoda pero muy lejana. Lo primero que hizo fue dejar sobre la cama los mil objetos que llevaba en los bolsillos… tabaco, pañuelos, mecheros, caramélos, dólares, euros. Después inspeccionó la habitación, el cuarto de baño, la nevera y al fin sacó algo de ropa de la maleta. Observó que, en la pared, junto a la cama había un panel para el hilo musical en el que se podían escuchar CD,s.
Mientras se duchaba maldecía por no dar con las noticias de España, tan solo había música y a ratos lo que parecía el servicio exterior de la BBC, nada de Radio Exterior de España. De nuevo en la habitación, pensando en prepararse para la cena, escuchaba música clásica que había traído desde Madrid y con una botella de medio litro de cerveza fría y alemana en la mano salió fuera para respirar ese extraño aroma puro e indescriptible que le acompañaba desde su llegada. Apoyado en la terraza veía lenguas de arena lisa y soledad, palmeras explotando de frondosidad y silencio y, sobre todo ello, el sol poniéndose sobre una duna. El viajero, pienso ahora, se encontraba bien, quizás se sentía extraño y desconcertado pero tranquilo de estar… en un lugar que hacía tiempo sentía especialmente suyo. Allí esperaría a un buen amigo…

jueves, 18 de junio de 2009

RELEXIÓN: SILENCIOS

SILENCIOS
Por: Jorge E. Bermejo
Hace tiempo que soy territorio de la mente y no del cuerpo, y todo ello ha sido gracias al silencio. Hace demasiado que me evaporé y tan solo quedó un cerco de sustancia en el suelo, en el mismo lugar que elegí para ser recordado por los míos, y todo eso ocurrió en silencio. Y aún hoy me pregunto: ¿Que más debe ser el silencio aparte de un estado de nuestra necesidad? Es parar de correr durante un minuto para observar sencillamente lo que te rodea... porque esto también lo es. Silencio frente a un amanecer es vivir, pero silencio frente a los vencedores es sumisión tanto como silencio entre lágrimas es dolor porque solo se puede ser humano si reconocemos que los sentimientos, a veces, nos silencian. Silencio es vida y es todo, pero aquel que no es voluntario no es silencio sino mordaza. Silencio también es mensaje cuando miras a la persona amada e inteligencia cuando debes callar, silencio es escuela donde escuchas a quien te puede enseñar y paciencia para no hablar demasiado, es por tanto sabiduría. Entonces, ¿silencios son todos?... silencio es todo. Puede ser reprobación frente a quien vocifera pero también grito y estruendo ante el que espera que hablemos, es vida frente a la nada de un valle y quejido cuando estas junto al amor perdido o al imposible sueño de obtenerlo. Silencio no es pues, aquí y ahora, acallar un sentimiento sino sentarte y dejar que fluya como un río. Silencio es lenguaje porque al fin silencio eres tú o soy yo cuando nos miramos sin decirnos nada. Si con el silencio sabes expresarte, si con él ha sido comprendido tu mensaje, si lo haces sin causar dolor... ¡eres digno de admiración!. Silencio es a veces diálogo en diferentes idiomas y como parte de tal estás perdonado si necesitas expresarte también con palabras porque no encuentras otra manera. Silencio no es hablar tras la mampara ni es usarlo como arma esquiva porque a veces el silencio no resulta provechoso si no se sabe manejar.
Que mas silencios hay como agujas que los del final de una vida, que los de un adiós escondido... ¿cuales hay que sean peores tragos para el que está frente al monstruo que le devora por dentro?.
El silencio, en cualquiera de sus formas, puede provocar desajustes vitales que hay que corregir a la carrera porque la vida no para por tí ni pasa más despacio ahora, de hecho la vida pasa tan rápidamente que en ocasiones descuadra el tándem edad-conciencia. Unas veces todo un hombre tiene la mente de un niño y en otras nos enfrentamos a un viejo en el cuerpo de un crío. Y en este caso digo viejo como sinónimo de persona con acopio de conocimiento y experiencias, de sensaciones y fondo.
Ayer, raramente, me hice caso y cerré los ojos un minuto frente al ventanal. Cuando los abrí el mundo frente a mí se había transformado, la tarde cerrada y preñada de lluvia inundó todo de gris, la habitación estaba en penumbra y los truenos rompían por sorpresa sobre Madrid. En un suspiro descargó sobre el jardín toda la lluvia del Diluvio Universal. ¡La imagen era tan espectacular...! La lluvia caía con fuerza y en cantidad tanta que costaba ver la fachada enfrentada, golpeaba con odio y racheaba sin piedad. ¡Y yo estaba descubriendo el sencillo detalle de un día de lluvia!.
Cuando cerré los ojos de nuevo seguía lloviendo y era de noche, pero esta mañana el sol ha roto luminoso donde ayer lloraba tanto y he sentido que entraba por la ventana para despertarme... y todo esto en silencio... He desayunado frente al mismo ventanal que el día anterior era gris, pero ahora la habitación estaba inundada de luz y una brisa ligera movía las ramas de los árboles del jardín. Mirando fuera me he dado cuenta que la noche más triste ha pasado, las lágrimas ya no caen ni la oscuridad es dolorosa, ya no me siento sumido en el silencio del sacrificio. Ayer me acurrucaba en los brazos del olor a tierra mojada, sentía sus dedos frescos y disfrutaba de su perfume para olvidar la noche amarga. Tanto lo sentí que las horas se han llevado la amargura pero el olor a tierra mojada se ha quedado grabado. Por eso, porque ya ha pasado y aunque hoy la luz no trae aromas, a mi me sigue oliendo a eso... a tierra mojada y fresca.
Y al fin el silencio huye por el jardín dejándome a solas con mis percepciones. Y de esta manera he experimentado el silencio para saber que tan solo lo deseo administrado, que tras un buen silencio recuperas la voz para saber expresarte con palabras o que al fin, un silencio es la puerta para la reflexión.

martes, 16 de junio de 2009

NARRACIÓN CORTA: VIVIR Y MORIR EN ORIENTE MEDIO

VIVIR Y MORIR EN ORIENTE MEDIO Por: Jorge Bermejo
Esto es el Oriente Medio y ahora llueve fino sobre el Líbano. Llevo una vida aquí, a veces tan solo lo tengo en mi cabeza y por eso he vuelto una y otra vez. Desde la ventana de mi habitación, alquilada por la empresa que paga mis gastos, observo cómo pasa la vida antes de marcharme para siempre. Comúnmente escribo de manera libre y malvivo desordenadamente vendiendo mis crónicas al mejor postor, soy lo que llaman un "mercenario de la vida" aunque no siempre ha sido así, también he conocido la buena vida y el reconocimiento. Pero ahora no es tiempo de ello y las cosas no han ido bien últimamente por aquí, la guerra ya no es lo que era y su dureza ante las cámaras ha quedado resumida a una escena preparada y un aviso a través de tus contactos de lo que ocurrirá. Por aquí, de un tiempo a hoy, el único que pelea en su guerra soy yo, peleo contra mí, contra el mundo, contra mi otro yo que es el enemigo, y cuando no puedo más... salgo a pasear, no es difícil encontrar hashish por estas tierras.
La vida aquí ha ido de mal en peor y las crónicas se acumulan sin respuesta sobre mi escritorio, esperando que alguien se interese por ellas... ¡tiempo atrás no se mezclaban más de dos!. Todo se ha transformado y, hasta los milicianos que antes se paraban frente a mi puerta hoy pasan de largo sin mirar siquiera en esta dirección. Aunque rotan tan rápido que ya apenas los conozco, aún recuerdo a esos milicianos de hace veinte años, sencillamente eran diferentes a estos... en mentalidad y en presencia. Yo ahora tan solo espero, miro el ventilador moverse sobre la mesa. Espero a salir de aquí, miro las paredes de la habitación y ya no me siento bien, me absorbe esta vida como me devoran las cuatro paredes y la penumbra que busco, veo girar el ventilador pero no siento nada, tan solo he espabilado al sentir el sudor cruzar por surcos mi piel. Es martes, pero es igual que cualquier otro día, el teléfono no suena y siento alivio al pensar que mis billetes de regreso están cerrados para este fin de semana. Tan solo queda cubrir una crónica sin importancia, una que acabo de cerrar para despedirme de la profesión y regresaré con tiempo para llorar en soledad, respirar muy profundo y preparar las maletas. Aquí dejaré buena parte de mi vida, la misma que he amado y ahora me consume, aquí se quedará con todo y yo me iré sin nada, regresaré a casa o a cualquier sitio sin nada en los bolsillos aunque lo cierto es que Oriente Medio es muy grande para encontrarse con el pasado el día menos pensado. Lejos, hacia la línea, se escuchan explosiones pero ya no me estremezco como antes. Parece que una vez más la tregua se ha roto y yo me he acostumbrado a ello, no he mostrado apenas sorpresa y pienso en que las bombas pueden llegar a hacerse familiares. Demasiado tiempo entre aventuras hace que uno pierda la percepción de determinados peligros, quizás por eso me mudé a esta casa, justo en zona de guerra. Los malditos proyectiles se acercan cada vez más, estallan alrededor y eso provoca que por fin me acerque a la ventana, que atisbe lo que parecen explosiones de fósforo, luces blancas y destellos sobre una tierra ferozmente castigada. Más acá los vecinos comienzan a huir y el viento me trae lejano el tableteo de las AK,s justo tras ellos. Comienzo a experimentar como la adrenalina burbujea dentro de mí cuando siento impactar las balas en la fachada de la casa, los chasquidos quedan grabados en mi memoria pero valen de poco cuando no veo las balas. El pequeño cristal que cubre un tragaluz en la parte alta de la pared ha saltado por los aires hecho añicos, seguramente todo esto asustaría profundamente a la gente en cualquier otra región del mundo pero aquí... a pocos "klicks", como llaman los soldados norteamericanos a los kilómetros, de una de las fronteras más peligrosas y activas del mundo se pierden percepciones que serían impensables de olvidar en cualquier ciudad de mi país. Mientras escribo no me inquieta que pueda tratarse de un avance, a la puerta de mi casa la vida continua y solo la rompen los pastores y los que huyen. El sonido de las bombas es realmente intenso, a veces la casa vibra y puedo escuchar las ráfagas de las armas muy cerca, quizás ya me preocupe que comiencen a llegar entremezcladas con los gritos de la gente. Una potente bomba ha caído frente a la fachada de mi casa, en el terreno baldío y con ruinas, que hay justo enfrente y todo a vibrado como si hubiese explotado mas bien encima, la taza de café se ha roto contra el suelo manchando algunos libros y otros papeles, una pila con mas libros se ha desmoronado también. Estoy desorientado, he sentido que todo se venía encima y ahora me veo en el suelo, pero en cuanto he recuperado la conciencia me he asomado a la ventana para escuchar las cadenas de los vehículos acorazados que rujen tras los huertos. Es mi última crónica y presiento que no será de continuidad... Desde la ventana veo todo con más claridad, podría subir a la azotea pero seguramente algún tirador me volaría la cabeza en menos de cinco minutos. Pegado a la pared atisbo apostados junto a los muros de mi casa a algunos milicianos imberbes que esperan inquietos a los carros y la infantería. Les veo sudorosos e inquietos, distingo como uno no logra asir cómodamente la empuñadura de su arma y siento miedo. Disparan en mi calle, el tiroteo ya está aquí y si permanezco metido unos minutos más quedaré definitivamente encerrado y en tierra de nadie.
Aún así busco por la mesa alguna de mis cámaras, sé que están entre la maraña de papeles y trastos que permanecen esparcidos, tras la explosión, por toda la mesa y el suelo. Al fin encuentro una de ellas destrozada y con un agujero que bien pinta metralla casual. La otra está bien y la puedo recuperar. Al levantar la vista me he quedado paralizado mirando mi peto de periodista también descuartizado y un agujero en la pared a la altura de mi cabeza, debe tener cuatro centímetros de diámetro y dentro parece haber algo incrustado. Llevo al menos un minuto mirándolo fijo y viendo mi cabeza con semejante agujero... Cuando me he asomado todo había terminado... ¡he llegado tarde!, pero he vuelto a vivir y tendré otra oportunidad de llegar a tiempo... de aquí al sábado, ¡o no!. La ofensiva parece ralentizars a las puertas de la aldea y debo aprovechar para marcharme a mi cita, a mi última crónica. Al bajar me despido de Yasser, el vecino que siempre me mira sentado sobre una piedra a la puerta de casa, a veces pienso que ya estaba allí antes que la propia aldea. Sobre lo que era el bordillo de la acera me espera Fathi, el conductor, con el motor de su cuatro por cuatro en marcha y la puerta abierta... -¡rápido, rápido!- me grita desde dentro mientras empuja hacia afuera la puerta. Entro a saltos sin decir una palabra, sencillamente le miro sorprendido y sonrió, creo que aún estoy impactado por la imagen de aquel pedazo de metralla, ¡no soportaría vivir herido!.
Fathi conduce con pericia entre escombros y gente, pienso en él y en que es un gran tipo. Tan misterioso como el día en que apareció en mi vida y tanto como el nexo de unión que hasta hoy nos ha acompañado. Juntos nos hemos cuidamos en esta, y de esta, maravillosa y desangrada región donde "nada" es lo común y un buen amigo lo es todo. El tráfico por los caminos de tierra se hace más insoportable, cada pocos metros debemos sortear controles con guardias muy nerviosos o gente que aparece por cualquier rincón. El vehículo sobrepasó a un crio que lloraba solo al borde de la carretera, miraba el cadáver de un hombre joven tendido sobre su mula, la sangre se ha mezclado y se acumula bajo ellos, de nuevo suenan detonaciones que parecen provenir de obuses autopropulsados. Es extraño, aquí no deberían estar, pero observo pequeñas columnas de humo que surgen hasta el cielo entre los olivos que dejamos a la izquierda, ¡esa debe ser la ubicación de la artillería!. Ha dejado de llover y el sol pelea por salir encima de nosotros, superpuesto a la desolación. Un grupo de chavales ataviados como guerrilleros nos saludan sobre un montículo con el brazo en alto, gritan una y otra vez "¡Alá akbar, Alá akbar!" (Allah(u) Akbar). Mirando al horizonte de la carretera, el cronista se quedó dormido mientras Fathi soportaba los trompicones del todoterreno y se aferraba fuerte al volante. A ratos perdía la mirada en la cara de su amigo y le veía dormir tranquilo. Un aroma muy intenso a mar había penetrado tierra adentro y barría los campos grises y los olivos desgarrados, los pilares de casas destruidas o la cara de los que huían, pero Fathi no podía detenerse para contemplarlo hasta llegar a su destino. Apenas una hora después así lo hicieron con el polvo del camino todavía en la boca y el olor a explosivos flotando en el aire. Aún no se había disipado el polvo alrededor del coche cuando una persona se acercó al vehículo. Aparentaba esperarles aunque no habían anunciado su llegada, enseguida se presentó como asesor privado y añadió que también era un pequeño empresario exportador. Su acento era inconfundiblemente del sur de Estados Unidos, ¡Dios mío!, quizás nos vio cara de tontos... Dijo pertenecer a una empresa europea que preparaba un reportaje sobre la vida de los combatientes... ¡todo inconexo!. Soy Fathi y soy árabe, jamás había visto a mi amigo como lo encontré aquel día... miraba detenidamente cada fotografía en la lejanía, como si estuviese viendo algo diferente a lo que yo veía, parecía una bolsa de premoniciones a punto de explotar. Ahora sé lo que veía pero entonces no podía ni imaginarlo. Al atardecer, a la hora de los mosquitos, solo algunas horas después de llegar, salimos acompañando a un pelotón de hombres que aparentaban ser equipos especiales. Les habíamos visto durante la comida, sus ojos estaban grabados en mis retinas, todos uniformados de oscuro y con esa mirada que solo el que lleva tanto combatiendo tiene. Les habíamos visto enfundarse los pasamontañas, quitarse brillos y cualquier insignia que los delatase... y aquello creo que nos abrió los ojos a los dos, pero ya era tarde. Para entonces caímos en la cuenta que habíamos iniciado el viaje sin retorno. Tan solo tardamos unos minutos en sentir que estábamos al otro lado de las líneas. Hacia poniente, en dirección al mar, escuchábamos disparos y mas detonaciones, eran muy continuos, alguien se la jugaba cerca de un pequeño arroyo, entre los árboles que se alineaban en su cauce. Sin petos de prensa, vestidos de civiles, junto a una unidad militar sin identificar y aturdidos por los disparos apenas recuerdo lo que pasó después, además, las paredes blancas de este hospital me impiden concentrarme. Estoy agarrotado y me duele mucho la cabeza, me siento comprimido por las vendas que recubren mi cuerpo, aunque ya he visto que me falta una pierna la siento palpitar tanto como me duele el pecho al respirar. Me acuerdo vagamente que el combate se extendió prácticamente hasta donde nosotros nos encontrábamos, de repente alguien desde atras comenzó a disparar también y al minuto nos encontramos en medio de una refriega. Sentía como las granadas de un RPG ruso comenzaban a explotar entorno nuestro. Todos los que nos acompañaban se replegaron velozmente, a nosotros nos engancharon por el cuello y nos comenzaron a sacar a rastras de allí. Parecía el momento más duro del combate pero eso estaba por llegar cuando una granada explotó entre mi amigo y yo... Todo se volvió silencio y pitidos, pero aún así le estuve buscando hasta que entre el humo y el olor a explosión lo pude ver completamente aturdido y con un agujero de cinco centímetros en el pecho, no hablaba, solo jadeaba y expulsaba sangre a borbotones. Tardó pocos segundos, -¡al final, me quedo... por aquí!- dijo entre susurros y murió. Hoy sé que veía entonces, veía la muerte con los billetes de vuelta a casa en la mano, intuía cosas que solo algunos, los que llevan demasiado en la brecha, pueden distinguir... supo que iba a morir allí, tan solo buscaba el lugar y un cielo tan luminoso como el de Oriente Medio.
Fotos: Wikipedia

lunes, 15 de junio de 2009

POLÍTICA INTERNACIONAL: ¿QUE SUCEDE EN IRÁN?

¿QUE SUCEDE EN IRÁN?
Por: Jorge E. Bermejo
No hace muchos días que un servidor traía a esta ventana de reflexiones una historia muy particular sobre alguien que me mostró la existencia de Irán, ¡de los diferentes Iránes!... el del Sha, el de la Revolución y el que, según ese alguien, venía por entonces de camino y que ya ha llegado. Mi buen amigo no llegó a ver el Irán de hoy en día... peligroso gallo, combativo con Occidente, cerrado a los cambios mundiales pero afectado por ellos al igual que el resto.
Irán es hoy, a ojos de un romántico, un silencio atronador que clama cambios. Un silencio que se ha roto en estos días para convertirse en el perfecto escenario de cualquier película con tintes de suspense que se puedan imaginar. Es escenario de sufrimiento y cerrazón, nido de informaciones y boca a boca, caldo de cultivo de una peligrosa bipolarización. Irán es ya el laberíntico país del que disfrutan los ávidos reporteros de Graham Green o los corazones rotos de John Le Carré. Irán tiene una herida interna por la que se puede desangrar un país y dejar escapar en esa hemorragia a los reformistas a la vez.
Paralelamente la comunidad internacional prepara diferentes movimientos de fichas basados en los posibles supuestos... pero permanece espectante. ¿Qué más hay tras la lentitud de respuestas?, ¿qué está sucediendo en el tablero de los foros y potencias?, no debemos olvidar que el tiempo corre en contra del Reformismo, ni que miles de personas se están declarando cada día como ejemplo vivo de resistencia aún sabiendo que serán represaliados.
Y detrás de los dirigentes y las pantallas de televisión, los demás, sencillamente asistimos a golpe de censura a lo que debía ser el inicio de una transición que desembocase en la transformación del actual Irán, uno de los veinte países más extensos del mundo y la única República oficialmente teocrática del mundo.
Así pues, partiendo de la nación como eje central nos encontraremos en un extremo a esa comunidad internacional, la cual es perfectamente consciente de la peligrosidad que en un análisis político supone pretender detener una transformación surgida desde el pueblo. Las grandes potencias están midiendo el grado de organización que ese "espíritu transformador" y casualmente oportunista en medio de tensiones nucleares y otros etcéteras, está forjando al agruparse y expresarse entorno a figuras que ejercen como cabeza visible de la oposición, con carisma y simpatías suficientes como para dar aliento a la ciudadanía. En el otro extremo encontramos un gobierno acosado, con aspecto de huir hacia delante, y que no sabe pensar que, quizás, la revolución necesita una nueva imagen que se complemente con el giro que quieren mostrar los Reformistas, tan necesario como delicado debido a que la base sufre fricciones continuas. Baste observar otro parámetro medidor que brota desde las posturas duras de Ahmadineyad para mostrar su estilo de defender que nada cambie para que todo siga igual.

Entonces, a la espera de las posturas internacionales, cabe prever en la inmediatez, que la Unión Europea no adoptará grandes decisiones, Francia, al margen, debe capitanear una postura oficial a caballo de sus intereses, de los del Viejo Continente y de acuerdos con otros países. Estados Unidos jugará a doble carta, esto es, mientras figuras como por ejemplo Biden se acercan a la figura dura de la película la Secretaria de Estado Hilary Clinton debe jugar su papel diplomático (que no cortesano) y dar una de cal y otra de arena. Mientras tanto el ciudadano de a pie asiste a desde casa y una vez más al recalentamiento de un foco geoestratégico de dimensiones descomunales si tenemos en cuenta quienes son los vecinos de Irán... Afganistán, Irak, Pakistán, Turquía, Armenia, Azerbaiyán, etc...

Otra de las cuantificaciones que se deben manejar en estos casos es que Irán, con setenta millones de habitantes, tiene una importante bolsa de gente joven con un buen nivel cultural, que entienden sobre nuevas tecnologías y muchos de los cuales han salido o residen en el extranjero. Sencillamente hablamos sobre perfiles de personas que no desean por más tiempo lo que han visto hasta hoy, que reclaman una necesaria modernización basada en conceptos totalmente diferentes a los que se alimentan en Irán. Con esos nuevos conceptos que a pesar de todo han logrado penetrar en el "viejo" Irán, la necesidad de adaptación se hace imprescindible mientras el vaso no esté desbordado. Después, debido a la atracción internacional que el gobierno desea evitar a toda costa y a otros factores, llega un clímax que resulta más beligerante y que puede ser este al que nos enfrentamos. O... puede tratarse tan solo de una movilización avocada al fracaso físico pero faro de aviso en adelante a los dirigentes iraníes y al presidente Ahmadineyad. Éste, sumido en el aumento de la radicalidad internacional que se reflejaba estos días pasados ha descuidado la atención interna por donde la oposición ha visto una pequeña grieta para intentar colarse, ¡el peligro lo tienen tabién dentro!.

En mundología de política internacional una analítica en la que figura un conato de "Revolución" interna tan particular como este sería suficiente para encender las alarmas. Todavía están frescas en las hemerotecas y videotecas las imágenes de Homeini descendiendo las escalerillas de un avión que le traía de vuelta a casa para tomar el mando de la Nueva Revolución, esa que venía a transformar un país occidentalizado a golpe de metrópoli, que tenía un Sha pro-occidental y pro-estadounidense. como digo, todavía están demasiado frescas las imágenes de las revueltas previas a la caida de Rezáh Palevi, del secuestro de extranjeros, de la conmoción internacional y la barrenamiento de una sociedad para edificar otra en cimientos que ya habían conocido otras cosas.
Como dice el refrán "Cuando el río suena..." y alarmante resulta la represión utilizada, un sencillo claxonazo se convierte en un símbolo de oposición y por tanto de veda abierta para sacudirle al provocador. La población vive del boca a boca que fluye por las calles como intentan fluir las caravanas de opositores que denuncian el supuesto fraude. No pueden detenerse en ningún sitio en concreto para no ser blanco de las Fuerzas policiales y parapoliciales, que como en todo análisis de situación no pueden faltar como somatenes del poder establecido.
En estas se puede observar que la solución solo puede proceder desde el propio régimen en forma de manos abiertas si bien no cabe esperar cambios significativos en el engranaje profundo de este Irán cuyo poder supremo de decisión procede de las deliberaciones de los doce miembros de un Consejo de Guardianes de la Revolución, dividido al 50% entre laicos y religiosos que mantiene una línea ortodoxa y más comprensible con las posturas de Ahmadineyad.
Aún así, el líder opositor, en un alarde de seguridad en su victoria y una muestra de legalidad al mundo acude a ellos solicitando la anulación de los comicios por irregularidades, algo que nunca antes se había producido, nunca el Consejo ha anulado unas elecciones bajo la tensión que se está viviendo y la solicitud de un líder opositor como es Hussein Musavi que puede desestabilizar las bases de la Revolución. Entre tantas suposiciones aparece en escena Rusia, que quiere entrevistarse con Ahmadineyad para saber de primera mano que está sucendiendo, y lo hará bajo el marchamo de Reunión bilateral para el seguimiento de negocios y acuerdos comunes o cualquier sobrenombre similar, y tras esta toma de contactos la comunidad internacional, con especial interés de USA, Israel y UE, se tomará su tiempo para decidir, con lo que el paso de las horas, que como hemos dicho juega contra los opositores, puede hacer diluirse como azucarillos las ansias de reforma de una buena parte de la población iraní, aunque solo sea por cansancio natural. Después el mundo bajará la cabeza y perderá el contacto de aquellos que, fuera del objetivo de las camaras, ya son presa fácil de represión post-represión. La dureza de la represión puede ser extrema basándose en dos factores primordiales que son la falta de testigo imparciales o medios de comunicación extranjeros y la nula necesidad de Irán de comportarse diplomáticamente con el exterior pues de hecho ya está metido de lleno en una campaña de enfrentamientos de intensidad aún controlable.
Para finalizar, en la vertiente profunda de los sucesos a los que asistímos, encontraremos la lucha que lleva a cabo una teocrácia alérgica a reformas y más aún si en el sacrificio se debe dejar atrás algo mas que un cambio de poder en una nación soberana. Entre otros estos serían pues algunos factores para una desestabilización zonal - El área y los países vecinos. - Población jóven y conocedora. - Radicalización y manía persecutoria del Régimen. - Hastío interno, censura y represión. - Stand by en la comunidad internacional. - Sistema económico obsoleto y basado principalmente en petróleos. - Repercusiones de crisis global y de crisis nuclear - Surgimiento de alternativas. - Papel jugado por EE.UU, apoyo que recibe Musavi y papel de otros políticos. Fuente fotos: Internet